Partida de Rol de MUNDO DE TINIEBLAS ambientada en la Comarca del Gran Bilbao
 
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 Previamente en esta Cronica

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WilliamDarkgates
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MensajeTema: Previamente en esta Cronica   Miér 20 Feb 2008 - 23:09

]b]Daniel (Dia 3 Escena 1) [/b]



Te encuentras en la librería que regentas, Joker. En la planta baja, Chema está desprecintando algunas cosas que llegaron nuevas el sábado y que no le dio tiempo a terminar. Podría haberlo dejado para el lunes, pero ha venido a terminarlo el domingo por la mañana para que en compensación le permitas usar la trastienda para jugar una partida de WarHammer con sus amigos por la tarde. Tú, mientras tanto, estás en el altillo que hace las veces de despacho, leyendo unos libros que han llegado a tus manos por casualidad, pero que no parecen contener nada de verdadero interés. Comienzas a aburrirte, pues últimamente no has tenido verdaderos retos a tu intelecto ni a tu curiosidad.



Desde que llegaste a Bilbao, son pocos los verdaderos misterios que has desentrañado. Compraste un pequeño apartamento cerca del Corte Inglés, tras varios meses de alquiler, y después una pequeña librería especializada en comics, que no tardaste en remodelar. Al poco compraste el local que te hacía competencia, Bilbo Bolsón, y le pusiste el mismo nombre que tu primer local, Joker. Ahora tienes una librería especializada en comics, y otra especializada en juegos de rol y estrategia, miniaturas, libros de fantasía y demás excentricidades, todo ello en apenas unas manzanas de distancia. Además, en la segunda tienda hiciste un sobretecho donde situaste tu despacho personal y desde donde realizas negocios de compra-venta de libros raros y objetos “singulares”.



Pero los negocios no llenan tu vida, y tu verdadera intención era entablar relación y acumular conocimientos sobre la Estirpe de la capital vizcaína. De momento has tenido éxito solo a medias. Has logrado cierta relación con un par de vampiros de Bilbao, pero aún nada demasiado importante. Realmente no sabes nada de los Seguidores de Set en la ciudad, aunque has oído rumores de que existen.



Oyes pasos en la estrecha escalera de caracol, y esperas paciente a ver el rostro de Chema aparecer. Te mira con gesto serio, lo que solo puede indicar una cosa. Él no sabe nada de tus trapicheos, aunque sospecha que te dedicas a algo raro, y siempre pone esa cara de compungido cuando viene a verte un cliente.



- Daniel, hay un cliente que quiere hablar contigo ¿Le digo que suba o…?



Con un gesto le indicas que le haga subir, y te pones en pie para recibir al cliente. Al verle aparecer le reconoces de inmediato. Es un hombre medio calvo, con gafas redondas y un mostacho prominente, gesto serio e impoluto traje gris con corbata negra. Le conociste hace un mes aproximadamente, cuando te lo presentó Malboro Turano –precisamente uno de los vampiros que conoces- como un negocio sencillo. Juan, como se hace llamar el hombre, es representante de un cliente adinerado que desea mantener el anonimato. Deseaba contratar tus servicios para encontrar un extraño ejemplar de manuscrito medieval relacionado con nobles vizcaínos de la época de las guerras banderizas. No era un encargo complicado, y su oferta económica inicial era considerable. Aún así, lograste aumentarla un poco más con bastante facilidad, lo que te dejó con la impresión de que podrías haber conseguido más aún.



Tras estrechar la mano de Juan, le das la espalda y acudes a uno de los cajones de un viejo armario de tu despacho. Lo abres, extraes una caja de cartón, de la que a su vez sacas de entre los pequeños corchos de protección un embalaje de plástico en cuyo interior se divisan las tapas de un libro bastante antiguo. Se lo entregas a Juan junto a un cortaplumas para que lo desprecinte, lo que realiza con bastante soltura y, tras comprobar las primeras páginas, asiente con la cabeza confirmando la corrección del encargo. Deja su pequeño maletín de piel sobre la mesa, lo abre y guarda el ejemplar, sacando un sobre marrón que te entrega. Espera paciente mientras cuentas el dinero que hay en su interior y, una vez que asientes, os dais la mano.



Sin embargo, no se marcha.



-Ha cumplido usted el encargo a la perfección, señor Basi. Es posible que tenga otro encargo para usted. Tengo entendido que es usted conocedor de algunas lenguas antiguas, y me gustaría saber si sería para usted posible realizar la traducción de unos textos antiguos que la persona a que represento posee. Están escritos en un dialecto del arameo, y el encargo exige como comprenderá la máxima discreción respecto al contenido y procedencia de los escritos. Yo le dejaría unas fotos ampliadas de las diversas hojas del libro para que no le resulte tan cansada su lectura, y usted debería devolvérmelas junto a la transcripción a mano, nada de ordenadores. ¿Será usted capaz de asumir el reto?



El corazón casi se me salió por la boca al escuchar aquella propuesta. El jefe de este hombre estaba sumamente complacido con mi trabajo, tal era así que me encargaba otro. – ¿Un escrito en arameo?-me pregunto durante un buen rato. La curiosidad corroe mis entrañas, a pesar de que hay algo en mi ser que me advierte sobre aquella propuesta. No hacer pregunta es algo que iba en contra de mi forma de ser, pero un trabajo de esta magnitud y en una lengua como esta sinceramente no es algo que caería del cielo con facilidad. Durante unos momento dude de mi capacidad, pero estoy seguro de que soy muy capaz de hacerlo.



-Si estoy versado en lenguas antiguas-dije tratando de que mi tono de voz suene indiferente, como si aquello fuese algo cotidiano para mi- Y si, puedo hacer el trabajo-me digo aunque el hecho de que este tenga que ser un trabajo manuscrito me da mala espina, -puedo contar siempre con mi memoria y, además, existen mil y una forma de copiar una escrito- me digo durante uno segundos. Levanto la vista hacia Juan y agrego.



-¿Cuál será el precio que están dispuesto a pagar por mis honorarios? ¿De cuanto tiempo dispongo? ¿Dónde están las fotos? Y no me mire así de feo por preguntar tanto- hago una pausa y sonrió- un maestro que tuve alguna vez allá en Grana me dijo que: No hay preguntas tontas, si no tontos que no preguntan- agrego mientras me rió de mi comentario sin importarme si aquel hombre se ríe o no.



Acto seguido cierro todo en mi escritorio y espero las respuestas de aquel hombre; si trajo las fotos me las llevare a casa, para darle un primer vistazo antes de descansar. Después de que me entregue el material lo acompañare afuera de la tienda y luego esperare a que se aleje. Sinceramente me gustaría hacer unas cuantas preguntas sobre este hombre, pero me temo que Malboro no me dirá nada.








(Dia 3 Escena 1 Turno 2)



El hombre te mira sin pestañear, completamente serio aunque con un toque afable en su mirada. Afable a la par que estricto, al modo de los sirvientes tradicionales británicos. Apoya de nuevo su maletín sobre la mesa de tu escritorio y extrae de él un sobre de mayor tamaño que el anterior, y más grueso. Te lo ofrece con un gesto de gran importancia, demostrando un cierto esfuerzo por su parte por desprenderse de él.



- El dinero seguro que no será problema. Mi cliente se jacta de pagar con creces los servicios bien recibidos. No me ha mencionado límite de tiempo, pues es un hombre paciente. Comprenderá, no obstante, que no es cuestión de demorarlo más de la cuenta. A medida que vaya traduciendo las páginas, puede usted localizarme en éste teléfono –Te entrega una tarjeta personal con los datos “Juan Gómez, Abogado” y un número de teléfono móvil- y yo vendré a recoger lo que tenga.



- No deseo robarle más tiempo, señor Basi. Ha sido un placer hacer negocios con usted.



Juan se despide cordialmente de ti y comienza a descender las escaleras, por donde le acompañas a la salida. Notas la mirada extraña de Chema, pero no le das importancia. A pesar de todo, cuando Juan se ha marchado te quedas unos instantes pensativo observando al joven mientras termina el trabajo. Sus largas greñas y su barba sin afeitar desde solo Selene sabe cuando no son lo mejor para recibir clientes de tanta categoría, y desde luego su vieja camiseta azul con el logotipo de Dungeons & Dragons y los vaqueros varias tallas mayores de lo que debieran no ayudan. Pero sirve perfectamente a la tapadera que te has montado, de modo que no importa demasiado.



Regresas de nuevo a tu despacho, tomas el sobre en tus manos, lo abres y extraer un buen taco de hojas impresas con calidad fotográfica. Te fijas en los detalles visibles en las fotos: el tipo de papel estilo apergaminado, el trazo de la pluma, la caligrafía… Desde luego eres incapaz de leer el contenido en este momento, a no ser que utilices los poderes concedidos por tu diosa... Pero de repente tus ojos se abren de par en par, temiendo incluso perder el control de tu forma homínida. En la parte inferior derecha de la primera hoja, ves un símbolo que no te es desconocido.






El emblema de la Gran Familia, el símbolo de los Bastet.



¿Giraba yo o era mundo? Nunca lo sabré a menos que algún día llegue a experimentarlo sin consecuencia alguna. Al ver el símbolo de mi estirpe todo cambio para mi. Me senté durante una rato en le escritorio observando con detenimiento el escrito. A mi mente venían una y otra una serie de preguntas. ¿Qué debía hacer? ¿Debía traducir el material y facilitarle la información? O ¿Debo traducir el material, guardarme lo trascendente y darle una pista falsa? Sinceramente no sabía, aquella opción era un riesgo demasiado grande.



-Haré la traducción, y guardare una copia para mi- me dije y rápidamente comencé a considerar donde guardarlas para, que mis actuales jefes no la rastrearan- Mi familia me debe unos cuantos favores- me dije pero luego mi mente me reprendió por concebir la mera idea de poner a mi familia en peligro- Traduciré el material y les diré que hay ciertos párrafos nebulosos que no pude descifrar- me repetí de nuevo.



Me puse de pie y camine durante un rato por la oficina, le pase seguro a la puerta y comencé a cuestionar ciertas cosas -¿Dónde habrán conseguido esta información? ¿Para que desean traducir aquella informaron? ¿Qué interés tendrán en los escritos? ¿Sabrán algo sobre nuestra estirpe? ¿Qué tendrán que ver los vampiros en estos? Al fin y al cabo Malboro es un vampiro.- dejo de lado el monologo y vuelvo a sentarme en mi escritorio, abro unas cuantas gavetas, revisando todo hasta que doy con lo que busco. Una caja de barras de granola. Devoro varias con avidez, son dulce, tienen buen sabor, trozos de coco y cáscara de naranja- Estos sudamericanos y sus excentricidades- me digo al revisar la procedencia del producto. Me como cinco y dejo una a mitad de camino. Acto seguido le dedico la debida atención al escritos, luego tomare mi chamarra y demás pertenencias, varias barras de granolas para el camino y le haré una vista a Malboro- Tal vez a Lola- me digo aunque la idea me aterroriza a la vez que me emociona al recordar a aquella extraña fémina.
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WilliamDarkgates
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MensajeTema: Re: Previamente en esta Cronica   Miér 20 Feb 2008 - 23:14



Día 3 Escena 1 Turno 3



Cierras el pequeño seguro de la puerta de tu despacho y enciendes la lámpara de tu escritorio, desplegando las diversas páginas en orden sobre tu mesa. Tomas la primera de ellas y la sitúas bajo el foco de luz mientras devoras varias granolas. Ya no te quedan muchas, de modo que piensas en pedirle a Chema que se acerque al videoclub de la esquina a comprar algunas, pero finalmente desistes. Tienes que concentrarte en los escritos. Con la hoja impresa bien situada bajo la luz, tratas de concentrar tu vista en los caracteres, centrando tu mente en la energía espiritual con que fuiste bendecido por la madre Selene. Las letras comienzan a bailar ante tus ojos, los conceptos comienzan a aclararse…



Despiertas somnoliento, con un gran dolor de cabeza y un irritante escozor en los ojos. Las láminas continúan frente a ti esparcidas por la mesa, aunque no eres capaz de discernir su significado. Al menos de momento. Tu poder ha fallado, algo que no suele suceder pero que entra dentro del riesgo de jugar con poderes superiores. Tendrás nuevas oportunidades de traducir el escrito. Miras tu reloj, es más del mediodía. Chema debe de estar terminando ya, si es que no se ha marchado ya…



Te asomas a la escalera de caracol y compruebas que, en efecto, Chema ya no está. Es posible que se haya despedido de ti desde abajo con un grito, como tiene costumbre, y no le hayas oído. Sin embargo, tus sentidos felinos te llevan a fijarte en la sombra que se proyecta desde la puerta de la entrada. Las luces rectangulares que entran a través de sus cristales están deformadas por la sombra acurrucada contra el lado izquierdo de una figura humana. Desciendes varios escalones para comprobar que alguien se encuentra pegado al cristal observando el interior. Al exponer tu presencia, el hombre se aparta del cristal y sale corriendo como alma que lleva el diablo.



Tal vez te diera tiempo a atraparlo si te das prisa, aunque te recuerdas que los papeles están aún sobre la mesa de tu despacho. Te resulta altamente importante saber que podía querer el tipo, si era un simple curioso o si hay algo más, pero también temes que ese texto tenga más importancia de la que aparenta…



¿Qué haces?



P.D.: 2 puntos de Gnosis menos (1 es el gasto habitual de usar el Don, pero has pifiado, así que…). Si, ya se que quieres ir a hablar con tus vampirillos, recuerda que tienes que dormir, así que una opción es que duermas siesta durante la tarde para acelerar la llegada de la noche y además aguantar más tiempo despierto.



Volví en mí después de aquel momento desventurado. Sonrió frente aquella situación y me lamento. Decido esperar un rato para poder intentarlo de nuevo. Bajo a la tienda y me percato de lo que estaba ocurriendo. Alguien estaba vigilándome de cierta forma; ¿Quién habrá sido?-me pregunto. Pienso ir tras el hombre, pero recuerdo que los papeles están allá arriba. Sin dudarlo subí a buscar los papeles, una vez arribas los guardo en el sobre apropiado y los coloco en un lugar seguro. Cierro la oficina, guardo las llaves y salgo de la tienda.



Miro la calle en todas direcciones y trato de ir hacia donde creo que fue el hombre. Mi intención es encontrarlo, pero antes realmente no deseo alejarme mucho de la tienda, temo que alguien entre y me asalte. -¿será esta una estratagema de alguien?-sinceramente no se así que después de requisar las calles y no alejarme mucho volveré a la oficina, buscare los papeles y de allí a mi casa. Una vez allí haré un nuevo intento y luego tomare una siesta.

-------------------------

Predisposición: requiso la calle con cuidado sin alejarme mucho de la tienda, luego regreso recupero los papeles y de allí voy a casa a intentarlo (si se puede claro esta) luego doy una siesta y como algo para aguantar en la noche. Mientras viajo de la tienda a la casa estoy atento a todo a mí alrededor en caso de ser atacado.


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WilliamDarkgates
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MensajeTema: Re: Previamente en esta Cronica   Miér 20 Feb 2008 - 23:13

Dia 3 Escena 2



Corres escaleras arriba y recoges con prisa todos los papeles, introduciéndolos en su sobre correspondiente. Con el sobre a buen recaudo en el bolsillo interior de tu chaqueta, sales de nuevo a la calle. Un rápido vistazo te vale para saber que el fulano ha escapado. Con lo que has tardado en subir y bajar las escaleras, le has dado tiempo más que de sobra. Aún así, cierras la tienda y caminas calle arriba por si ves algo sospechoso. Al doblar la esquina das a una calle muy transitada, desde donde puedes ver a lo lejos la estación de ferrocarriles de Abando y la Plaza Circular, desde donde se puede acudir a la Gran Vía o a Campo Volantín a través del puente. Todo un abanico de posibilidades para alguien que trate de huir.



Marchas entonces hacia tu casa, que se encuentra relativamente cerca. Al llegar, aún con cierto picor en los ojos, llevas el sobre a tu escritorio. Sacas las primeras láminas y las sitúas bajo la luz de tu lamparita. Vuelves nuevamente a concentrar la energía espiritual de tu ser en la visión de esa imagen indescifrable que tienes delante. Los símbolos comienzan a moverse ante ti, la lectura deja de ser una visión de letras que forman palabras, palabras que simbolizan conceptos, conceptos que estructuran ideas… Toda la parafernalia se deja de lado cuando las ideas comienzan a formarse directamente en tu mente.



Ideas absurdas, conceptos extraños ¿Poesía? Quizás. Un texto sin sentido dedicado a árboles, flores, nubes, niebla… ¿Niebla? Espera, espera… Lo vuelves a mirar detenidamente. Si, si… ¡Exacto! Es lenguaje simbólico, el lenguaje simbólico que usan los Bastet en las Taghairmas para ocultar los secretos en sus historias. De hecho, este texto es en sí una historia con mensaje encubierto. Comienzas a anotar en una libreta los datos de la historia de la primera lámina, y después comienzas a “traducir” esas ideas según los estándares de los encuentros de la Gran Familia. Una vez terminas, el resultado es sorprendente. El texto de la primera lámina no es un secreto en sí, sino la introducción al libro. Al parecer, se trata del diario personal de un tal Oído Silencioso, o Atención en Silencio, o quizás Descubridor Invisible, no logras encontrar una traducción definitiva. Sin duda un Bastet, que vive o ha vivido en las tierras pertenecientes a la villa cuyo símbolo es una iglesia, un puente y unos lobos. Bilbao. En el texto explica que se estaba haciendo mayor y que su mente ya no estaba tan sana como en otra época y que, ante la falta de población de Grandes Gatos en la región con quienes compartir su información en las Taghairmas, había decidido escribirlo todo para que no se le olvidase cuando acudiera al encuentro de la madre Selene. Lo había escrito con el lenguaje simbólico propio de la gran Familia, y en un idioma antiguo que no le era desconocido, el Arameo, sobre papel y con tinta y escritura que simulasen gran antigüedad. Todo ello con la esperanza de que algún día fuera decodificado por un gran gato, pues consideraba altamente improbable que pudiera hacerlo otro ser. Al parecer, las siguientes hojas del diario deberían relatar diversos misterios desentrañados por ese Bastet, algo que te hace sentir altamente privilegiado. Tantos secretos descubiertos en tan poco tiempo… aunque claro, los secretos no podrías considerarlos como propios hasta comprobar su autenticidad.



Pero ahora estás realmente cansado. Los ojos se te cierran y sientes en ellos una profunda quemazón, un escozor rayano en el dolor, tal ha sido el esfuerzo de usar tu poder sobre el texto. Guardas las láminas en el sobre y el sobre en un cajón de tu escritorio, y te encaminas a tu habitación. Aunque las ventanas de la cocina y el baño dan a un patio interior, la ventana del salón y el balcón de tu habitación dan a la calle. Te asomas un momento para ver el exterior desde la altura de tu primer piso antes de cerrar las cortinas y, tras ponerte ropa más cómoda, echarte en la cama.



Estás a la orilla de un profundo río. La arena bajo tus pies arde y la brisa es árida y te dificulta la respiración. El agua plácida muestra una calma fuera de lo común. Te adentras en las aguas en busca de descanso. Tu pelaje se ve inmerso en una tranquilidad y paz que hacen que tu mente se abra a nuevos planos de existencia. Abres los ojos, y el caimán está frente a ti, flotando en las aguas de la tranquilidad en que te encuentras. Crees que sonríes, mas no estás seguro. Su boca se abre y pocas palabras surgen de su garganta junto al hedor de sus últimas presas.



Has destapado la caja de los truenos, cachorro –las aguas tranquilas comienzan a tirar de ti con una corriente violenta en invisible- Los secretos tienen precios que deberás pagar, que valga o no la pena dependerá de ti. Pero ahora debes huir, cachorro. Huir donde los buscadores de secretos, y los legítimos dueños de esos secretos no puedan encontrarte.

La dura corriente comienza a arrastrarte, alejándote del caimán, alejándote de Viejo Mandíbulas de Cepo, hacia…




Despiertas de improviso por el estruendoso sonido del teléfono. Coges el móvil, pero no se trata de eso. El teléfono fijo está un poco más lejos, en el pasillo. Te levantas desorientado y aún con escozor en los ojos, aunque ha remitido bastante. Tomas el auricular y contestas con un simple “¿Quién?”. La voz de Chema te responde, y no te cuesta percibir que está bastante alterado.



  • ¿Daniel? Soy Chema, escucha, que es urgente. Han venido unos tipos. Estaba como te dije con los colegas jugando una partida, y llamaron a la puerta. Entraron como Pedro por su casa. Se identificaron como policías, aunque no lo parecían. Iban todo vestidos de negro, ya sabes, como al estilo Matriz pero sin cuero. Trajes, zapatos brillantes impolutos, corbatas, abrigos, gafas de sol… Toda esa mierda. Preguntaron por ti. Les expliqué que no estabas y preguntaron si estarías en casa. Les dije que no sabía, pero hicieron una llamada diciendo que te buscaran en tu casa ¡No preguntaron la dirección, tío! Esto me da mal rollo, esa gente es muy rara. Ah, y han clausurado el local, nos han echado y han tapado la puerta con cordón policial de ese. Tengo que colgar, uno de ellos anda cerca, creo que me está espiando. Yo de ti me marchaba de casa, tío.




La llamada se corta abruptamente. Nervioso, tratas de pensar, de coordinarlo todo, de buscar una solución… Y suena tu portero automático.



Ya están aquí.



¿Qué haces?



P.D.: Gnosis ¼
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WilliamDarkgates
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MensajeTema: Re: Previamente en esta Cronica   Miér 20 Feb 2008 - 23:15

De repente suena el timbre, recuerdo que esos extraños policías vienen a mi casa, algo me hace pensar que esos hombres no deben ser lo que parece. Termino de vestirme rápidamente, busco el sobre con los papeles y los colocó en mi chaqueta. Busco unas barras de granola y me acerco a la ventana. Mi idea es saltar por la misma. De repente me siento aterrorizado frente a lo que voy a hacer.



¿Y si de verdad son policías convencionales?-me pregunto-¿Y si huir hace que esto empeore?-me asaltan las dudas, pero escucho el timbre de nuevo.



Me urgen la idea de salir de aquí, de nuevo rondan por mi mente la idea de aquellos hombres no son lo que aparentan ser. De nuevo acaricio la idea de saltar por la ventana, pero recuerdo que si lo hago caeré sobre quien esta tocando el portero automático. -¡Que tonto soy!- me digo, con las ideas que me dio Chema sinceramente pensaba que aquellos “Policías” ya estaban por tumbar la puerta.



-Saltare igual-digo en voz alta, pero antes con algo de cuidado me asomo por la ventana para ver quien esta allá abajo. Lleno de miedo voy con cuidado esperando que no me vean. Comienzo a considerar las opciones. No los dejare entrar y esperare a que se vayan, luego dejare la casa con calma. Si alguien los deja entrar saltare por el balcón, pero si dejan a alguien allá afuera, quitare los cristales de la ventana que dan al patio y salto. Una vez en el patio buscare la salida más viable.

-----------------

Bien no gastare un punto de rabia para cambiar de forma, no saltare por la ventana, si no que observare a ver quienes tocan. Claro esta con mucho cuidado para que no me vean desde abajo. Si no se ven muy peligrosos me mantengo en mi casa hasta que se vayan. Si por cuestiones de la suerte logran subir, pues cambio a Socto, tomo los papeles y salto por la ventana del frente si no dejaron a nadie. Si por el contrario dejan a alguien salto por el patio y allí busco otra vía de escape.



A toda esta, si nada de esto es viable, les abro la puerta y los atiendo.

P.D.: Gnosis ¼
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MensajeTema: Re: Previamente en esta Cronica   Miér 20 Feb 2008 - 23:16

Día 3 Escena 2 Turno 2

Asomas cuidadosamente la cabeza por la ventana del salón. Ves a cinco tipos, cuatro hombres y una mujer. Todos visten de negro impoluto, con trajes caros, camisas blancas inmaculadas, zapatos brillantes, corbatas sencillas y gafas de sol. Desde luego no parece el típico atuendo policial, ni siquiera de cargos importantes de la policía. Y no es práctica habitual ir en grupos de cinco. Algo te da mala espina…



Esperas paciente, con la esperanza de que desistan y se marchen, mientras escuchas como llaman con mayor insistencia. Finalmente, uno de los pitidos del portero no se traduce en un timbre en tu propia casa. Una voz electrónica se comunica con ellos, y finalmente se abre la puerta del portal, dejándoles entrar. Mierda, han llamado a tu vecino de al lado, yl el cabrón les ha abierto. Es solo cuestión de segundos que lleguen a tu puerta.



Comienzas a poner en práctica tu plan. Concentras tu poder espiritual, haciendo que tu físico se modifique. Tus miembros se alargan, tus músculos se expanden, tu rostro se desfigura adoptando rasgos felinos, tu boca se llena con los colmillos que surgen y tu ropa se queda pequeña ante tu nuevo físico superior. Miras de nuevo por la ventana, comprobando que no ha quedado ninguno de ellos en la calle, y te dispones a saltar. Recuerdas tu nueva forma, y lo evidentemente inhumano que es ahora tu rostro. Deberás tenerlo en cuenta.



La altura no es demasiado peligrosa. Apenas cuatro metros de alto, y aunque sufrieras algún daño sería mínimo teniendo en cuenta tu poder regenerativo. Sales al exterior y te descuelgas en el justo instante en que tocan el timbre de tu puerta, y saltas a la calle. Aterrizas frente a la puerta del portal. El impacto con el suelo no te causa dolor alguno, lo que está bien si pretendes comenzar a correr, pero…



- ¡¡Eh, tu!!



La voz te alarma mientras la puerta se abre. Uno de los hombres, de pelo castaño peinado con raya al lado y la piel pálida como si estuviera enfermo, sale al exterior interpelándote. Probablemente lo dejaron vigilando el portal, por eso no le pudiste ver desde arriba. Ves como se lleva una mano al oído izquierdo -¿llevará un pingajillo para comunicarse con sus compañeros?- mientras con su otra mano trata de echar mano de algo en el interior de su chaqueta. La posibilidad de que sea un arma es lo primero que cruza tu mente.



¿Qué haces?



Día 3 Escena 2 Turno 2 respuesta.



La cosas salieron casi como esperaba salvo por el hombre que estaba en el portal. Temía que se comunicase con los demás o que tuviese un arma. En aquel momento tenia que pensar mucho más rápido; ponerme a pelear con aquel hombre seria un riesgo, pues lo supuesto policías no tardarían en llegar. Salir corriendo era la opción más lógica aunque el riesgo de que el hombre desenfundase una pistola y le diese un tiro era mayor.



-No creo que lo someterás con facilidad-le dijo la voz de su conciencia-el camino más lógico es el del dicho: mas vale decir aquí corrió que aquí murió- durante aquellas milésimas de segundo considere las palabras que mi conciencia me susurra a los oídos y decidí que aquel era el método mas lógico y viable.



Así pues que sin dudarlo más Salí como alma que lleva al diablo, corrí en Zigzag para dificultarle el acto de apuntar y disparar. Rápidamente comencé a confiar en mis músculos mas desarrollado, así que les imprimí mas fuerza. No estaba viendo por donde caminaba, ni escuchaba lo que estuviese a mi alrededor, mi único deseo era correr y alejarme lo mas que pudiese de mi casa.
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MensajeTema: Re: Previamente en esta Cronica   Miér 20 Feb 2008 - 23:17

Día 3 Escena 2 Turno 3



Te lanzas a la carrera. Los coches aparcados, los pocos transeúntes que contemplan la escena, los escaparates de las tiendas, las baldosas que adornan el suelo bilbaíno… todo pasa a tu alrededor a gran velocidad mientras te impulsas con tu recién adquirida fortaleza, zigzagueando y corriendo entre los coches aparcados para evitar el posible disparo que pudiera realizar el hombre.



Tan solo cuando alcanzas la esquina te atreves a girar el cuello y echar una mirada a tu espalda. En los quinientos metros que tiene la calle de longitud, has logrado ampliar bastante la distancia con tu perseguidor. Éste, lejos de sacar arma alguna –te atreves a conjeturar que debido a la presencia de testigos en la calle- corre tras de ti con respiración entrecortada y el cuerpo bañado en sudores. Ves a lo lejos a varios hombres de negro saliendo de tu portal, antes de doblar la esquina.



Corres calle abajo, con la estación de ferrocarriles de Abando a tu derecha, dirección a la Plaza Circular. Esquivas la armadura que decora la entrada de un bar llamado Braveheart, y continúas corriendo. Una rápida mirada de permite ver que tu principal perseguidor se ha detenido entre dos coches, y parece estar devolviendo. De los otros tan solo un par de ellos están a la vista, aunque uno de ellos, bastante alto y musculoso, tiene pinta de ser capaz de mantener tu ritmo e incluso recortarlo. Así que corres con más ímpetu.



Finalmente alcanzas la Plaza Circular, y giras hacia la izquierda por la Gran Vía. Corres frente a los escaparates de los grandes almacenes de El Corte Inglés, lo que te da una idea. Al pasar por la puerta, dejas de correr y entras caminando con prisa. Te diriges a las escaleras mecánicas y te mezclas con la multitud. Subes hasta el tercer piso, “ropa de hombre”, y te detienes. Necesitas pensar, necesitas ordenar ideas, y necesitas descansar. No puedes estar seguro de que esos hombres te hayan visto entrar. Podrían haber pasado de largo, o podrían estar en el edificio buscándote.



¿Qué haces?



Día 3 Escena 2 Turno 3 respuesta



He logrado escapar y es lo único que importa. He decidido mezclarme con la gente y entrado a una tienda, ropa de hombre, de repente se me ocurre una interesante idea. Aunque llevarla a cabo significa cambiar mi apariencia. Sin dudarlo vuelvo a mi aspecto homínido mientras rebusco mis posesiones. Tengo los papeles originales y traducidos.



Me siento aliviado y decido moverse entre la gente con la agilidad y gracia de mi pueblo, evitando parecer sospechoso comienzo a requisar las diferentes prendas, fingiendo interés. Encuentro una que otras piezas interesantes y decido comprarlas. Reviso mis posesiones a ver si traje mis tarjetas y chequera. Ruego a Selene que entre mi billetera se encuentre mi tarjeta de crédito o debito.



Una vez que escojo las piezas voy y me las pruebo, son unas ropas muy sobrias. Una vez allí me requiso a ver si tengo dinero.



-¿Acaso no te das cuenta que si pagas estos con tarjeta te tardaras?- me dice una lado de mi personas, y luego me surge la duda-¿Qué hago?- por mi mente cruza la idea de pagar la ropa o robármela, pero si hago esto atraerá más atención de la debida. Así que rápidamente miro en todas direcciones buscando detectores de humo o alarmas contra incendios, una vez que las veos sonrío y lentamente, con la elegancia del gato y después de haber fingido interés activare una. Entre el caos me escurriré- Me digo y pongo manos en las obras.



----------------------------------------------

Mi intención original era salir corriendo con la ropa nueva, pero mi nueva intención es activar las alarmas de incendios. En caso de que halla detectores de humo veré si puedo conseguir hacer algo de fuego o robarle o pedirle prestado a alguien su encendedor (yesquero) y así disparar la alarma.
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MensajeTema: Re: Previamente en esta Cronica   Miér 20 Feb 2008 - 23:18

Día 3 Escena 2 Turno 4



Caminas entre la gente con aire ausente, buscando activamente con tu mirada felina de depredador. Buscas a los hombres de negro, buscas gente sospechosa, buscas gente que pueda estar observándote, buscas guardias de seguridad de la empresa… pero sobre todo buscas las alarmas de incendio.



No tardas en ver el compartimiento de las palancas de activación junto a los ascensores. Una pequeña caja metálica con un cristal y una palanca roja en su interior. “Rompa el cristal en caso de emergencia”, dice el rótulo. Te acercas a él desinteresadamente, comprobando que no hay seguridad en las cercanías. Tan solo esas molestas cámaras de seguridad pegadas al techo, con forma de semiesfera negra, que no permiten saber si están grabando directamente en tu dirección o a cualquier otro lugar.



Te sitúas justo al lado y reúnes la decisión necesaria para cumplir con tu plan. Golpeas el cristal con el codo apartando la vista para evitar los cristales y, antes de que nadie se preocupe por el sonido del cristal al romperse, tiras de la palanca.



Unas potentes sirenas se ponen en funcionamiento, un sonido ensordecedor acompañado por el murmullo y griterío de la gente que, asustada ante una posible catástrofe, comienza a correr de aquí para allá. Algunas dependientas tratan de mantener el control y guiar a la gente hacia las salidas de emergencias, a donde te diriges con disimulo.



Cuando te estás acercando, tu mitrada se cruza con la más hermosa visión que en tu vida hubieras tenido. Como extraída del más placentero de los sueños, una dependienta te observa con sus ojos negros como la noche. Viste de manera normal: zapatos de medio tacón negros, medias oscuras, falda plisada hasta las rodillas de color negro, una blusa ceñida blanca como la nieve, y en sus manos una chaqueta negra y una corbata. Su ropa se ciñe a un cuerpo de formas despampanantes, curvas seductoras y estilizada figura. La hermosa mujer hace señas hacia la salida de emergencia sin mucho esfuerzo, y mantiene una tranquilidad asombrosa mientras te observa con la sonrisa más seductora que hayas visto jamás. Sus labios finos y bien perfilados en un tono rojo escarlata dibujan la sonrisa bajo una nariz fina y estilizada, sobre la que sus grandes ojos negros te observan hipnóticos. Todo su rostro está enmarcado entre sus largos cabellos negros que brillan bajo las luces del establecimiento como si de la luz de Selene se tratara. No puedes evitar detener tu caminar y observarla detenidamente. Cuando menos te das cuenta, comienzas a caminar hacia ella, hacia la aparición, hacia el ser celestial que te atrae e hipnotiza con la seducción de…



Alto, algo no anda bien. Te detienes y cierras los ojos con fuerza, tratando de aclarar las ideas. Algo no encaja. Las dependientas de El Corte Inglés llevan faldas y blusas blancas, si, pero llevan chaquetillas de lana en lugar de chaquetas. Y desde luego no llevan corbata. Sientes como una especie de somnolencia que no habías siquiera percibido comienza a abandonarte, dejando que veas a la mujer como realmente es. Impresionantemente bella, si, pero no exactamente como la estabas percibiendo, lo que te hace pensar que estabas bajo en influjo de algún poder externo. La mujer te sonríe, esta vez abriendo la boca, lo que te deja petrificado. Toda una hilera de colmillos se abre ante ti, convirtiendo la imagen de la belleza en la del miedo ¿Qué monstruosidad es ésta?



Para colmo de males, ves un movimiento a tu izquierda. Uno de los hombres de negro, el que te había descubierto al saltar por la ventana, se acerca a ti corriendo, aún con restos de vómito en la comisura de los labios.



Frente a ti está la salida de emergencias, con esa hermosa y monstruosa mujer cortándote el paso; a tu izquierda, uno de los hombres acercándose; a tu derecha, a lo lejos, las escaleras mecánicas…



¿Qué haces?

Día 3 Escena 2 Turno 4 Respuesta




La situación es desesperada, ha ocurrido un evento inesperado. Aquella hermosura de dientes afilado me cierra el paso y me da que pensar, muchas cosas comienzan a rondar mi mente, me encantaría tener tiempo para sopesarlo todo, pero no es así, el tiempo apremia. Desesperado estoy, me gustaría conversar con aquellos hombres de negro, saber ¿Por qué me persiguen? ¿Por qué me buscan? ¿Qué desean? Pero de hacerlo será en mis condiciones y en un entorno favorable, y esta tienda no lo es.



El por la izquierda, el engendro por un lado y a las derecha las escaleras. Me gustaría poder cambiar a otra forma, pero los papeles correrían riesgo. De repente viene a mi mente una duda ¿Tendrá esto que ver con la persona que me ha hecho el encargo? Seguramente si. Ya ajustare cuenta con Malboro y con el mal nacido que me ha metido en este lío, ahora solo queda hacer una cosa, sobrevivir.



Así que haciendo acopio de fuerzas y voluntad emprendo la marcha hacia mi derecha, aquellas escaleras de acero que se mueven solas gracias a la magia de la mecánica y la electricidad son mi salvación, a mis ojos son las escaleras de plata que guían al resplandeciente reino de Selene. Usando ese acicate no dudo en imprimirle fuerza a mis músculos.



-Las escaleras son la salvación-me digo mientras corro veloz hacia ellas.



-----------------------

Correr hacia las escaleras no queda de otra. Quien se ponga en mi camino llevara su golpe, las escalera son la salvación.
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MensajeTema: Re: Previamente en esta Cronica   Miér 20 Feb 2008 - 23:20

Día 3 Escena2 Turno 5

Comienzas a correr apresurado hacia las escaleras, mientras el engendro grita como una sirena griega ante los barcos que se acercan a sus acantilados. Pero no corre tras de ti, al contrario que su compañero. Éste si que te persigue, aunque demuestra una cierta falta de habilidad para sortear los diversos obstáculos de la tienda, como stands, percheros y mesas de exposición.



Oyes un “¡Alto, policía!” a tu izquierda, y ves a lo lejos a uno de los hombres de negro, a cierta distancia. Lleva puestas las gafas de sol, y tiene el pelo negro con algo de entradas. Enseña una placa dorada en una funda de piel mientras corre en tu dirección, aunque sabes que no llegará antes que tú a las escaleras.



Una sombra a tu derecha. Tuerces tu carrera para sortearla, justo a tiempo para evitar caer directamente en manos de otro de esos hombres, el tipo alto y musculado de cabellos rubios que se abalanzaba ya a cogerte por sorpresa. Lo esquivas en tu carrera y se ve lanzado por su propio impulso contra un stand de pantalones vaqueros.



Las escaleras están ya a tu alcance. Ya sientes la libertad ante ti, el alivio de dejarles atrás… Y te topas de bruces con otro hombre trajeado que asciende por ellas. Antes de que le de tiempo a reaccionar, usas el impulso que traías para cargar contra él. El impacto no duele, probablemente a él tampoco, pero os desequilibra a ambos. Caéis en una especie de esfera de cuerpos rodando por las estrechas escaleras mecánicas, golpeados por las esquinas de cada escalón que trata de ascender, hasta alcanzar el suelo de la planta inferior. Tu instinto felino te hace levantarte inmediatamente al alcanzar el suelo, y comienzas a correr. Te duele una pierna, el brazo contrario y diversos puntos de la espalda, y temes haberte golpeado también la nuca por una falta intermitente de equilibrio. Pero corres, aún más cuando percibes las voces de los hombres a tu espalda, cada vez más lejos…



Hasta que abandonas el comercio con un guardia de seguridad de mediana edad llamándote a gritos e increpándote, pero sin perseguirte. Bendices su falta de profesionalidad y celo en su trabajo. Sales a la calle, y tienes todo Bilbao para correr…



¿Qué haces?



P.D.: Has salido de El Corte Inglés y está en la Gran Vía. Puedes ir a donde quieras. No sabes si te siguen persiguiendo o no, pero en caso de que les pierdas dime a donde irás.



P.D.: Tienes 2 heridas no-agravadas. En forma homínida no se curarán hasta pasadas unas cuantas horas, en cualquier otra forma se curarán a razón de nivel de salud por turno.



Daniel Día 3 Escena 2 Turno 5 respuesta



Correr era lo único que me quedaba, aun estaba aterrorizado por aquel evento, la imagen de la mujer aun estaba en mi mente; y casi podía sentir a aquellos hombres de negro respirando en mi nuca. De repente recordé algunos comics que vendo en la tienda, HDN (Hombres de Negro) aquella organización que en la ciudad de Manhathan mantienen a raya a los extraterrestres y otros criminales. No puedo evitar al pensar en lo estupida que es esa idea, y en lo parecidos que hay entre mis perseguidores y los personajes de la caricatura.



-Seguro que al ser nativos tendrán nombres más imaginativo-digo en voz alta mientras mantengo el paso si voltear atrás. De repente comienzo a concebir a que lugar ir, y me doy cuenta que no hay lugar seguro, en la tienda debieron de haber dejado a alguien, en mi casa también. A lo mejor a Malboro yo al interceptaron, aunque no puedo fiarme de ese…. Seguro que él me metió en este lío



-Maldita sanguijuela-blasfemo en voz alta sin importarme mí entorno y de repente la luz se hace en mi mente. Recuerdo a Lola, esa mujer, que no tiene el mal juicio de estar prendada de mi persona, seguro que me acogerá y protegerá, es más si tengo que pelear con la policía, ella será un excelente apoyo.



-Si Lola puede ser de ayuda-digo en voz alta, aunque espero que no me vaya a costar mucho. Así que sin dudarlo vamos a donde la vi la última vez en el barrio de las Cortes.



****

P.D.: agarro al barrio de las cortes, espero que no tenga que volver sobre mis pasos para volver allí, en caso de ser así, bueno iré al segundo lugar más concurrido de Bilbao. Aunque me tienta ir con la verdadera policía. Pero no será así. En cuento a las heridas, ya le prestare atención.
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MensajeTema: Re: Previamente en esta Cronica   Miér 20 Feb 2008 - 23:20

Día 3 Escena 3

Corres por la Gran Vía, alejándote del infierno en que se ha convertido el centro comercial durante el intenso tiempo que estuviste allí. Doblas la esquina por una de las bocacalles y piensas el mejor modo de llegar al barrio de Las Cortes. Lola puede ayudarte, o al menos eso esperas. Ella no tiene nada que ver en todo esto y seguramente cuenta con recursos que te puedan servir. No como Malboro, con el que deberás hablar de todo esto, pero no ahora. Recuerdas que normalmente se puede contactar con él en su teléfono móvil, aunque aún es de día y no responderá hasta que oscurezca, cuando esperas encontrar a la vampiresa y con ella un refugio seguro donde descansar y pensar.



La vampiresa. Cuando llegaste a Bilbao, fue la primera persona que te prestó ayuda. Por alguna extraña razón, esa prostituta se fijó en ti cuando te vio por la calle y quedó embelesada contigo. Y tú no tardaste en percibir lo que de oculto había en ella, lo que dio lugar a una interesante relación. Tú sabes lo que es ella, aunque no estás del todo seguro de hasta donde te conoce Lola. Y fue ella precisamente quien te presentó a Malboro, de modo que posiblemente sepa incluso más que tú sobre ese extraño personaje.



Tras doblar un par de esquinas más y comprobar que nadie te sigue –o al menos eso esperas- corres por el paseo nuevo junto al tranvía y cruzas el puente Calatrava hacia el barrio de Campo Volantín. A través de su paseo llegas al Ayuntamiento y detrás de él, un pequeño paseo hasta el barrio de Las Cortes.



Comienza a oscurecer, y tú estás por allí paseando, haciendo tiempo antes de intentar ponerte en contacto con Lola. Sabes por que locales suele moverse, en que portales suele ejercer y con que gente se relaciona. Pero no quieres llamar la atención, no quieres que más gente de la cuenta sepa que estás ahí, y sobre todo no te fías del tipo de gente que ronda el lugar, de modo que te mantienes oculto en una esquina y esperas a que la noche entre del todo. Entonces llamas.



- ¿Si? ¿Quién es?

- Lola, soy Daniel, necesito tu ayuda. Estoy en Las Cortes.

- Ya te veo, cariño, ahora mismo estoy contigo…



Sientes una mano en tu espalda, y te giras sobresaltado para ver a la vampiresa mirándote con aire sorprendido. Te da un abrazo que te permite sentir su penetrante aroma a perfume caro mezclado con otra esencia que no logras discernir. Lleva un vestido rojo con demasiado escote –que deja ver claramente el sujetador negro de encaje- y la falda extremadamente corta, que enseña unas medias de rejilla negras que a su vez se ocultan bajo unas altas botas de tacón de aguja negras por encima de las rodillas. Su pelo corto y negro está humedecido, probablemente con algún tipo de espuma fijadora.



-¡¡Que sorpresa verte por aquí, amorcito!! Siempre es un placer verte… ¿En que puedo ayudarte? ¿Necesitas un poquito de amor…? –Con un gesto sugerente que no deja nada a la imaginación contonea sus caderas al tiempo que eleva sus pechos con las manos. Es evidente, y siempre lo has sabido, que a la vampiresa le gustaría disfrutar de una sesión de cama contigo, cosa que te sorprende en un no-muerto, pero ahora estás pensando más en tus propios problemas. Es el momento de pedirle ayuda.



¿Qué haces?



Daniel Día 3 Escena 3 Respuestas



Aquel día a sido el más terrible de mi vida, sinceramente sigo sin entender por que aquellos hombres me buscan. Sonrió al ver a Lola y al sentir su abrazo y en especial al escuchar sus comentarios. No puedo evitar sonreír frente a lo que ella ha dicho. Luego decido hablarle.



-Bueno necesito asilo, un sitio donde descansar, comer algo y hasta dormir. Algo de calor no me caería mal-digo en un tono jocoso para que Lola no piense mal de mi.- hoy unos tipos extraños vestido de negro me cerraron la tienda, me fueron a buscar a la casa, dicen que son de la policía, pero unos tíos vestidos de negro, como película de ciencia ficción, no son polis ni deseándolo-le comunico con una sonrisa-realmente necesito que me des refugio y me respondas ciertas dudas con respecto a Malboro. – hago una pausa observando con calma la reacción de Lola al nombrar al vampiro-Tú me presentaste a Malboro, así que debes saber si esos tipos que me buscan tienen algo que ver con Malboro, o ¿Tendrá que ver con los trabajos que he hecho antes? – hago otra pausa y luego le digo-Lola, tú y yo somos amigos, te quiero, aprecio y a diferencia de alguno por aquí o por allá te respeto-le digo mientras miró a todas direcciones para percatarme de que aquellos tios aun no están detrás de mi.- ¿Esta Malboro en negocios sucios y me ha arrastrado con él? ¿Podemos ir a un lugar más cómodo? ¿Me podrías ayudar a defenderme de esos hombres extraños?



----------------------------

Predisposición comentarios



Trato de ser lo mas diplomático con Lola, amén de respetuoso. Si estuviese jugando D&D diría que uso Diplomacia. Así que tratare de ser lo más cortes posibles, y de sacarle la mayor información que pueda. Si me tengo que comprometer con cosas que vayan contra la letanía para salvar mi vida, lo haré. (Presumo que tener sexo con un vampiro rompería la ultima parte de la letanía que habla sobre contaminarse, ¿no?)



Por ultimo te digo: vaya colorcito, no me gusta el fondo rojo con las letras amarillas. Me recuerda ciertas medicinas de mi infancia XDDDD
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MensajeTema: Re: Previamente en esta Cronica   Miér 20 Feb 2008 - 23:22

Día 3 escena 3 Turno 2



Lola permanece unos instantes observándote detenidamente, con expresión perpleja. Te quedas mirándola nervioso, con la desagradable sensación de que realmente no está mirándote, que tiene la mirada fija en algún lugar lejano y que tú tan solo te encuentras en medio del camino. Estás a punto de decirle algo, cuando sale de golpe de su ensimismamiento con una sonrisa.



  • Asilo. Si, claro, claro que puedo ayudarte con eso.




Te toma la mano con dulzura y echa a caminar tirando de ti. Entráis en un portal cercano bastante oscuro y sucio, pasáis por delante del ascensor averiado y comenzáis a ascender por sus escaleras de madera corroída. Cada escalón amenaza con derrumbarse a tus pies, pero alcanzáis el segundo piso sin contratiempos. No puedes evitar fijarte en el olor nauseabundo que despide el lugar. Lola abre la puerta de uno de los pisos y te lleva al interior. Es un pequeño y cutre apartamento decorado con escaso gusto al más puro estilo de un burdel de carretera: alfombras de piel de tigre y cebra, cuero en los sofás, cuadros de chicas ligeras de ropa… un simple salón-recibidor con un mueble-bar, una habitación con cama redonda y espejo en el techo, una cocina con pinta de no haber sido usada en años y un cuarto de baño en el que preferirías no tener que entrar. Lola te hace gestos para que te acomodes en el sofá mientras prepara una copa de brandy en el mueble-bar.



  • Sobre Malboro, poco puedo decirte que realmente valga la pena. Es un truhán. Tiene negocios de casi todo, todo lo que de ilegal se pueda hacer. Miente, engaña, estafa, trafica… Pero se pueden hacer negocios suculentos con él si sabes llevarle. Y tiene muchos contactos. Naturalmente, siempre que se juega con fuego se corre el riesgo de acabar con alguna quemadura, pero realmente no se si puede todo esto ser culpa suya o no ¿Has probado a llamarle? Suele estar disponible en su teléfono móvil.




  • Por lo demás, esto es todo lo que puedo ofrecerte de momento. –Lola te tiende la copa con una mano, y la llave del apartamento con la otra, mientras se sienta a tu lado e inclina su insinuante cuerpo sobre ti, hasta dejar sus labios a tan solo un aliento de distancia de los tuyos- Aunque disfrute de tu compañía, yo también tengo mis propios asuntos que atender, y ya llego tarde a una cita de las caras. No me malinterpretes, si algún hombre malo quiere hacer daño a mi lindo gatito estando yo presente, no tendrá tiempo de lamentarlo –Sientes un escalofrío al oír la palabra “gatito”- Pero no puedo estar contigo las veinticuatro horas del día, mi amor. Y ahora ya tengo que irme. Tienes mi número, si estás en problemas llámame.




Lola se levanta del sofá y se marcha rápidamente, dejándote solo en ese cutre apartamento.



¿Qué haces?

------------------------------------------------------------


P.D.:



“Presumo que tener sexo con un vampiro rompería la ultima parte de la letanía que habla sobre contaminarse, ¿no?”: Dependería de la interpretación. Algunos Bastet pensarían que si, otros que la contaminación se referiría solamente a no dejarse vampirizar o ghoulizar (en el caso de que supieras lo que es eso, jeje), otros que todo trato con ellos es una contaminación en si misma… Eso queda a tu elección, aunque tienes la ventaja de que tu tribu es de las mas liberales en este sentido (en el sentido vampírico, no en el sentido sexual, jeje).



“Vaya colorcito, no me gusta el fondo rojo con las letras amarillas. Me recuerda ciertas medicinas de mi infancia XDDDD”: Pues nada, fondo negro, no queremos alimentar traumas, jejeje.



Daniel día 3 escena 3 turno2 respuesta



Cutre apartamento resuena en mi mente como un eco lejano. De repente a mi mente viene una idea -¿Cómo puede una mujer, sin importar lo que sea, vivir en estas condiciones?-Lola me agrada pero su forma de vivir no. Es un depredador como en el fondo lo soy yo pero cada uno tiene sus métodos.



Tomo la copa de brandy y me la tomo de un golpes, el sabor y el calor en mi garganta me hace sentir vivo, a la par que mis nervios se calman sinceramente no se que hacer. Surgen desde el fondo de mí ser una serie de interrogantes -¿Quiénes serian esos tipos que me estaban persiguiendo? ¿Para que me perseguían? ¿Por qué me perseguían? ¿Qué deseaban? Y para colmo de males ¿Quién los enviaría? ¿Tendrían que ver con algunos de mis contactos y conocidos en Bilbao?- Sinceramente no sabía.



Me recuesto en la cama durante un rato, al principio viene a mi la imagen de Lola apareándose en aquella cama y me siento asqueado, pero realmente estoy muy cansado para prestarle atención a tonterías de ese calibre.- Divago durante unos segundos enviando mi mente a mi casa, recuerdo sin poder evitarlo a mi padre y mi madre y luego me veo de nuevo frente a las pirámides. ¡OH, que imagen más gloriosa!-pienso más de una vez, la luna brilla en lo alto cubriéndolo todo con su manto, el viento sopla frio alejando el habitual calor. ¡Que días aquellos lo que pase en Egipto aprendiendo sobre mi legado!- alcanzo a decirme y recuerdo lo que soy y en ese mero instante recuerdo aquellas palabras dichas por Lola, es más casi puedo escuchar su voz.-



-(…) No me malinterpretes, si algún hombre malo quiere hacer daño a mi lindo gatito estando yo presente, no tendrá tiempo de lamentarlo (…) – en aquel instante se me ocurre que Lola sabe lo que soy, eso al parecer es indudable, entonces ¿Por qué me ayuda? ¿Qué la intriga? Descarto tales interrogantes y decido tomar los papeles.- Destruidlos-me oigo decir en voz alta-Seguro tienen que ver con todo esto-agrego, pero en el fondo una parte de mi ser se niega a semejante estupidez. Así que me detengo y tomo mi móvil, reviso a ver si tengo el teléfono de Malboro y una vez que lo localizo procedo a marcarle, pero antes de dejar que responda le marco a Chema.



Cuando este me responde (si es que llega a pasar) le pregunto- Hola José María soy Yo Daniel, si estoy bien, escondido claro esta, ¿Cómo estas tu? ¿Te ha perseguido alguien? –espero su respuesta que se alegre y afirmativa luego decido colgarle y le marco a Malboro, una vez que el hombre me responde le pregunto.



-Oye Mal… -me paro en seco maldecidlo no es una buena idea-Malboro, ¿Cómo estas? Por cierto tengo una duda ¿Con quien me has puesto en contacto? Debo serte franco y directo, pero hay unos tipos vestido de negro, creyéndose agente del FBI de las películas y enlatados yankis, que me están buscando y no creo que sea para algo bueno ¿Qué sabes tu de eso? ¿Qué tienes que ver tú con eso? Además, deseo que me hables del ultimo contacto ¿Para quién trabaja ese tal Juan? Seguro que lo buscan a él, vamos hombre desembucha.
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MensajeTema: Re: Previamente en esta Cronica   Sáb 23 Feb 2008 - 20:54

Daniel Dia3 Escena 3 (Lola y su refugio)





Tomas el teléfono entre las manos pensando en Malboro, al que consideras en parte responsable de tu actual y precaria situación. Quizás en parte también sea culpa tuya, por relacionarte con seres de la sombra ajenos a la Gran Familia. Pero son sus secretos lo que anhelas, y seguro que tu tribu no reprovaría tus relaciones.



Antes de marcar el número de malboro, recuerdas a Chema. Marcas su número primero, para comprobar como se encuentra. Da señal, pero nadie contesta. Puede que esté ocupado. Esperas que se encuentre bien.



Marcas finalmente el número del vampiro. Da señal. Antes de sonar el tercer toque, descuelga. Su voz denota cierta agitación, puede que le hayas pillado en un momento ocupado.





¿Si?

Oye Mal…Malboro, ¿Cómo estas? Por cierto tengo una duda ¿Con quien me has puesto en contacto? Debo serte franco y directo, pero hay unos tipos vestido de negro, creyéndose agente del FBI de las películas y enlatados yankis, que me están buscando y no creo que sea para algo bueno ¿Qué sabes tu de eso? ¿Qué tienes que ver tú con eso? Además, deseo que me hables del ultimo contacto ¿Para quién trabaja ese tal Juan? Seguro que lo buscan a él, vamos hombre desembucha.

Tranquilo, hombre, tanquilo... Te noto nervioso, joder, seguro que tampoco es para tanto... Nada que no se pueda arreglar, al menos. No tengo ni puta idea de quienes son esos tipos trajeados que dices, tio, pero ese Juan trabaja para un tipo importante, uno de esos que manejan pasta en cantidad, no se si me entiendes.



Oye, ahora estoy bastante liado ¿Por qué no te pasas por mi tienda luego? Así hablaremos más detenidamente... Nos vemos, agur.



Y sin esperar a tu respuesta, cuelga el teléfono.





Termino con calma el trago que Lola me había dado y decido descansar un rato. La actitud y la respuesta del Vampiro no me gustan mucho, pero realmente deseo tener respuestas. Me acuesto en la cama y trato de dormir algo, solo será una siestilla. Si Malboro se molesta por que me aparezco cuando me viene en gana, es problema de él. Todo lo que he corrido me pesa hasta ahora.





Mierda, todo eso he corrido-digo en voz alta al recordar mi recorrido-Si me hubiese propuesta hacerlo por mi mismo, no habría corrido ni un doceavo del recorrido- sonrió y me dejo llevar por la oscuridad….





Digo en voz alta al recordar mi recorrido-Si me hubiese propuesta hacerlo por mi mismo, no habría corrido ni un doceavo del recorrido- sonrió y me dejo llevar por la oscuridad….

-Si me hubiese propuesta hacerlo por mi mismo, no habría corrido ni un doceavo del recorrido- sonrió y me dejo llevar por la oscuridad….

Después de haber pasado varios minutos vuelvo en mí. En el fondo de mi ser espero que solo halla pasado varios minutos, me desperezo y me lavó con algo de agua. La dejo correr un rato hasta que sale el prístino líquido. Después de enjuagarme un poco salgo de la casa sin dudarlo un segundo y hago todo lo posible para dejarlo bien asegurado, después de mirar en todas direcciones y de asegurarme de que nadie me sigue, me pongo en camino. Espero que estos tipos no aparezcan. Busco en mi bolsillo a ver si reúno algo para comprarme alguna galleta en un kiosco cercano y a ver si encuentro para un taxi.



Después de tanto andar me gustaría ir en auto. Así sin cansado y dudando voy a encuentro de Malboro.



Daniel Dia3 Escena4 (Visitando a Malboro)





El taxi que has logrado a duras penas pagar con lo que llevabas en efectivo te deja en la Gran Vía, frente al Corte Inglés. Un escalofrío recorre tu espalda al recordar de que manera tuviste que huir de ese centro comercial hace apenas cuestión de horas. La ilógica idea de que quienes te perseguían puedan estar aún por las inmediaciones esperándote te hace sentir inquieto.



Pagas al taxista y sales del vehículo, armándote de valor. La calle está desierta. El lugar al que deseas llegar está a poco más de cincuenta metros, a través de una calle peatonal. Se trata de una tienda de armas, aunque no al estilo estadounidense, claro está. Se trata de una tienda en que se pueden conseguir herramientas, cuchillos, aparejos de pesca, armas y utiles de caza, y reproducciones de armas blancas a nivel histórico e incluso cinéfilo.



Cuando llegas encuentras la persiana bajada en el escaparate, no así en la puerta, aunque ésta está cerrada. Te acercas, comprobando que hay luz en el interior, y golpeas el cristal un par de veces. No tarda en aparecer la dependienta, de la que no recuerdas su nombre a pesar de que la has visto varias veces ya. Es una joven de veintitantos años, delgada, con buen tipo, morena de pelo largo y suelto y piel blanquecina. Lleva el vestuario que es habitual en ella, pantalones vaqueros azul oscuro muy ceñidos y una camiseta de tirantes ajustada de color verde oscuro. Su gesto es el acostumbrado, es una de esas chicas que gustan de una actitud chulesca y agresiva porque están demasiado acostumbradas a ahuyentar moscones. No en vano es ciertamente atractiva.





Vienes a ver al jefe ¿no? -Te mira de arriba a abajo, aunque ya te conoce de sobra y parecía saber que venías- Pasa, está en la trastienda.



Entras en la tienda y, antes de dar un par de pasos y situarte junto a una réplica de armadura medieval, oyes nuevamente la voz de la joven gritando.





¡¡Bueno Malboro, yo me marcho ya, nos vemos el lunes, cierras tu la persiana!! -Antes de cerrar la puerta al salir te mira y te hace un gesto con la cabeza- Agur, que lo paséis bien.



Te acercas a la única puerta interior, la abres y cruzas a lo que parece una especie de patio interior. Entre las paredes del edificio crece un bonito y cuidado jardín de flores silvestres, algo realmente insólito. De una de las paredes surge una abertura de la que desciende una pequeña cascada de agua cristalina hasta un estanque con una fuente en medio. Sentado junto al estanque se encuentra malboro, mirándote con una amplia sonrisa.





Hola colega ¿Que pasa? Nunca te había enseñado mi jardín privado ¿Verdad? Pasa, pasa y siéntate...

Te acercas, con el convencimiento pleno de que algo anda mal. Que haya un jardín interior es insólito, que también haya una cascada y una fuente lo hace más inverosimil aún, pero ¿Y la luz? Miras hacia arriba con sorpresa...



Es de día.





Lo se, colega, nada de esto tiene sentido para tí. Da igual, disfruta el espectáculo en lugar de buscar el truco... Venga, cuentame ¿Que te está pasando? ¿En que te puedo ayudar?







Al ver el jardín y el sol en lo alto dentro de aquella habitación, comprendo la posible amenaza velada por parte de Malboro. Casi puedo escuchar su voz diciéndome-Soy un enemigo feroz, invencible, cuida lo que haces, cuida lo que dices, si no te aplasto como a una mosca.- asiento y siento como mi rabia se aleja, realmente la única emoción que me embarga ahora es el miedo.



Siento que el alma se me va a los pies y que mis testículos esta tratando de dejar mi cuerpo a través de mi boca.



Tomo asiento y con calma inhalo y exhalo, considero pedirle algo beber, pero es mejor tener cuidado con el gitano; es mejor por el amor a Selene, el no tentar a mi suerte.





Pues mi apreciado Malboro, muchas cosas me han pasado hoy- le digo,-Un tío fue a visitarme hoy, para ofrecerme un trabajo, fue el mismo con el que me contactaste-hago una pausa y me llevo la mano a la sien fingiendo jaqueca



no recuerdo su nombre, lo cierto es que una vez que fui a mi casa, después de citarme con él. Unos tipos extraños cerraron mi tienda y fueron a buscarme a mi piso. Decían ser policía, pero no se identificaron, y de policía tenían lo que yo de noruego- agrego y señalo mi rostro.



–Estos hijos de mala madre me han seguido por toda la ciudad, logre perderlos hace tiempo, y creo que están relacionado con tu contacto, así que pensé que sabrías algo, ¿En que esta metido tu contacto? El tipo se llama Juan.





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P.D. Soy Juancar, edito para eliminar un montón de texto que se había repetido (no se pr que)
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MensajeTema: Re: Previamente en esta Cronica   Sáb 23 Feb 2008 - 21:00

Malboro escucha interesado tus palabras. Muestra una cierta sorpresa al nombrar a los extraños hombres, pero te deja continuar. Una vez terminas, permanece unos instantes pensativo. Finalmente, se pone en pie y da unos cuantos pasos por el "jardín". Finalmente, abre un paquete de tabaco rubio que llevaba en el bolsillo y se enciende uno. Da un par de caladas antes de hablar.







Hace tiempo sucedió algo parecido, aquí en Bilbao. Aparecieron unos tipos, gente rara, todo trajeados y diciendo que eran policías. Todos sabíamos que no lo eran, claro, porque sabemos de esas cosas, pero tenían influencia y sabían mover de los hilos.



Buscaban a un tipo, no recuerdo bien su nombre... era uno de esos nombres raros en plan indio... Buscador Silencioso o algo así, no se. El caso es que era una especie de hermitaño bagabundo que rondaba por la ciudad. Quien sabe por que lo buscaban, quizás supiera algo de alguien, ya sabes.



El caso es que estuvieron unos meses buscando, removieron cielo y tierra por toda la ciudad, hubo incidentes graves y murió gente... y de repente desaparecieron. No se supo nada más y el problema quedó olvidado.



Malboro se gira hacia tí y te mira con gesto grave.



Poco te puedo decir del señor a quien sirve ese tal Juan. Tan solo que ese "señor" es "señora". Es una dama muy poderosa, y muy interesada en temas históricos y esotéricos, toda esa mierda, pero sobre todo una mujer temible. No te aconsejo que acudas a ella en busca de respuestas, pero haz lo que quieras.

Su nombre actual es Josune Cortazar. Puedo darte su dirección, siempre que me prometas que serás discreto sobre la fuente. Ella no sabe que la tengo localizada y no debe saberlo.

Pero, una vez más, como amigo tuyo que soy, te aconsejo que la olvides.





Escuchó con calma a Malboro y sin pensarlo dos veces asiento para que me de la direcciones, le agradezco por haber solucionado mi dilema y paso a preguntarles. Lo que me comentó me ha llenado de dudas.



Y con ese Vagabundo ¿Qué ocurrió? ¿Lo desaparecieron los hombres de negro?-pregunto lleno de dudas, luego pasó a agregar-No tengo problema con dejar esto hasta aquí mi buen amigo, pero no estoy seguro de que esos pendejos de negros este dispuesto a dejarme en paz-agrego-Solo imagínate que le hicieron al indio, ¿Qué no me haran a mí?

Sonrió de repente y paso agregar.



Sabes mi buen Malboro, ojala me llovieran los Euros como me llueven los lios.- digo citando a mi madre-Deseo que estos tipos me dejen en paz, no deseo pelear con ellos, así que para poder negociar con ellos deseo saber que necesitan. Y como creo que ellos están ligados a "mi Señora" deseo saber que necesitan, ahora que lo pienso ¿Sabes si aquel indio estaba ligado a esta gente?-pregunto mientras señalo el papel-¿Hace cuanto tiempo desapareció? ¿Conoces a alguien que hubiese hablado con él?-hago una pausa esperando a ver que me dice el gitano, mientras comienzo a considerar mi proxima jugada

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PD: me he hecho un lió con estes foro Mia y los puntitos Negros Sad
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MensajeTema: Re: Previamente en esta Cronica   Sáb 23 Feb 2008 - 21:01

¡¡Nadie sabe que ocurrió con el vagabundo!! Si ni siquiera sabíamos que existiera alguien así...



Y nadie ha sabido decirme nada sobre esos hombres, así que no me preguntes que te harían a tí. No lo se.

Todo esto sucedió hace ya bastantes años, no recuerdo las fechas, pero el tio no debía tener relación con nosotros los... buenos, ya sabes.





Suspiro frente a la información, me pongo de pie y les doy un fuerte apretón de mano a Malboro, arreglo mi aspecto, y le digo.



Bueno mi buen amigo, correre el riesgo, ahora ire a mi casa a ver si estan esperandome allí, creo que para hablar con mi "señora" debo estar mucho mas presentable, ¿Verdad?

Hago una pausa y procedo hacer los saludos y cortesías apropiada, y con mucha precaución miro a todos los lados y salgo del local, remonto a mi hogar por los caminos verdes y haciendo rodeos, todo con la intención de confundir a cualquier que me persiga, levanto una plegaria a Selene, para que mi piso no este siendo vigilado. De repente comienzo a coquetear con la idea de capturar vivo a uno de esos hombres e interrogarlos. -Ya veremos-me digo mientras remonto a mi hogar, debo descansar y meditar algo para recuperar mis poderes y voluntad.



Daniel Dia3 Escena5 (Regreso al Hogar)





Llegas a tu calle sin mayores contratiempos, tras cruzar media ciudad caminando entre parques y callejones. No has detectado a nadie que te siguiera, ni elemento de sospecha alguno. Pero te encuentras frente a tu casa, y sientes cierto nerviosismo.



Luces apagadas en tu piso, buena señal. Y a través de los cristales de la puerta del portal no se ve que hay nadie en las escaleras. Introduces la llave y entras. Subes las escaleras escalón a escalón, con la suavidad del gato que eres, silenciosamente...



Llegas a la puerta de tu piso, pegas el oído... nada. Abres con tu llave y te adentras en la oscuridad. Ningún sonido. Parece que no hay nadie.





Una alabanza a Selene y las fortunas azota a mi mente, a pesar de que todo esta bien no puedo dejar de ser cauteloso, realmente no se que han hecho estos tipos en la casa. Cierro la puerta detrás de mi persona, y una vez que estoy seguro de que no hay nadie aquí prendo las luces.



No deseo ver si requisaron y destrozaron todo, temo que sí, solamente me queda una opción y es que si llegaron aquí debo requisar todo, -Habrán por allí micrófonos y otras cosas ocultas-Me pregunto más de una vez y al recordar lo que dijo Malboro de como acabaron y desaparecieron a aquella miserable extra, comienzo a acariciar la idea de que esta gente no le importa medir sus recursos a la hora de llevar a cabo sus planes, Así que pongo manos a la obra buscando cualquier cosa que halla dejado aquí.



luego busco algo de dinero, comida y descanso un rato, debo recuperar la gnosis que he gastado, me digo mientras en mi mente me asombro del ¿Cómo mi vida pudo haber cambiado tanto y que mal le he hecho yo a alguien?



Cierras la puerta de tu piso con sumo cuidado y silencio. Después enciendes las luces de la casa. Te sorprende encontrarlo tan ordenado como cuando la abandonaste, a pesar de que ya esperabas encontrarlo todo patas arriba. No tardas en caminar por el piso silenciosamente en busca de cualquier tipo de elemento de espionaje. Solo los has visto en películas, pero rebuscas tras los cuadros y en los floreros, a ver si encuentras algo. Nada.



Rebuscas en tus cajones para recoger dinero. Ahí están las tarjetas de crédito que no te habías llevado, y las cartillas del banco. No tenías dinero en efectivo en casa, salvo una pequeña hucha donde guardabas monedas pequeñas, pero te da pereza llevártela.



Luego pasas por la cocina y abres la nevera. Hay algo de carne que te sobró de la cena de anoche, así que te preparas una cena rápida calentándola en el microondas y la deboras con ansiedad.



Estás pensando en descansar un rato, cuando suena el teléfono. Dudas si contestar o no, pero al final te decides. Lo descuelgas nervioso y antes de responder suena una misteriosa voz desconocida al otro lado.





Sal de ahí. Cuanto antes. Ya te han localizado.

Tu interlocutor cuelga su aparato, y el pitido del teléfono es tu único compañero mientras te das cuenta de tu error.



Las luces.



Al escuchar el teléfono me quedo pasmado, era de esperarse que me siguiesen vigilando, ¡Maldita sea! que estupido he sido al volver a mi casa. Pero me surgen muchas dudas ¿Quienes serán estos tipos? ¿Qué desean hacer? ¿Por que me persiguen? de repente acaricio la idea de dejarme atrapar para descubrir que desean estos peleles, pero el deseo de auto preservación es más fuerte en mi, bueno por algo soy un elegido de Selene.



Recojo todo lo que necesito y también el dinero aunque me fastidia un poco. Comienzo a pensar en una salida, debo llegar a un sitio donde conseguir dinero en efectivo, ya que usar la tarjeta no es muy seguro.



Como alma que persigue el Wyrm salgo de mi apartamento, mi mente esta confundida, con respecto a donde ir. Ya intente con Lola y Malboro y realmente no seria recomendable ir a molestarlos. De repente caigo en cuenta de algo, estoy solo en todo este lío, así que la única forma de salir de él, es estar un sitio abierto y acompañado.



Tomare un taxi o viajando a pie, iré al sitio más concurrido de la ciudad, y allí no podrán hacerme nada, tal vez hasta encuentre un sitio donde dialogar. Comienzo a acariciar esta idea y como secundaria la idea de ir a Por mi Señora. Aclaradas las interrogantes parto en pos de mí destino



Recoges precipitadamente todo lo que habías preparado, y te diriges a toda prisa a la puerta. Al salir a la escalera, mientras tratas de cerrar nuevamente la puerta sin hacer ruido, te detienes de improviso. Te ha parecido oir algo, unos pasos, aunque ahora no oyes nada. Quizás fuera tu imaginación. Das un par de pasos lentos y tremendamente pausados hacia el hueco de la escalera, y asomas la cabeza. Entre la oscuridad reinante, no logras divisar más que sombras...



Un momento, una de las sombras, desde una esquina, parece moverse. Es un movimiento muy lento, apenas perceptible, pero se mueve. No sabes que hacer, no sabes a que atenerte, tan solo te quedas pasmado observando el leve movimiento de la sombra...



De repente la sombra da paso a una figura armada, ésta a un resplandor y un estallido, y una bala impacta en el techo de la escalera sobre tí tras silvas a escasos centímetros de tu cabeza. Das un salto hacia la pared, fuera de su campo de tiro, pero oyes sus pasos, ahora firmes y presurosos, escaleras arriba, hacia tí...



Muchas son las opciones que vienen a mi mente, durante unos segundos pienso en salir corriendo o en arremeter contra ellos, pero ninguna me parece lógica. Así que trato de abrir la puerta a gran velocidad y entrar en mi casa. Una vez que logro hacerlo cierro todo. ¿Qué hago dentro de la casa? la idea de enconcharme me parece lógica, la idea de saltar también, pero presumo que hay algunos esperándome allá afuera.



Nada, muero aquí peleando me digo.



Rápidamente volteo el la cama y muchas cosas más para en segundos armas una barricada, pongo los papeles en un lugar seguro y luego inicio el cambio, me calmo me concentro y preparo para volverme una bestia, para dejarme llevar por mi naturaleza, si me desean me tendrán pero antes me llevare a unos cuantos mamones de ellos por medio.



Abres apresuradamente la puerta de tu casa y entras cerrándola de un portazo tras de tí. Corres hacia la habitación y cierras nuevamente la puerta, pero esta vez lanzas los papeles a un lado y corres la cómoda para cubrir la puerta e impedir que ésta se abra. Después, y mientras tu cuerpo crece y se hace más y más fuerte, haces lo mismo con la cama, arrastrándola hacia la puerta. Cuando tu cuerpo se ve cubierto de un espeso pelaje y tu cama te parece demasiado pequeña para tí, la vuelcas con facilidad para inclinarla sobre la cómoda. La barricada parece resistente, pero no sabes cuanto aguantará.



BOOM BOOM BOOM



Tres disparos, y luego oyes la puerta de la calle abrirse de un fuerte golpe. Los pasos son tan claros que te parece estar viendo al que los ejecuta. Un solo hombre. Camina deprisa, y pasa de largo frente a la puerta de tu habitación, hacia la sala, posiblemente se esté asomando a la ventana, y vuelve ya más despacio. Tus sentidos le perciben con suma facilidad. Está nervioso, respira con fuerza.



Gira el pomo de la puerta, aunque evidentemente la barricada le impide abrirla. Un par de golpes desplaza la barricada unos centímetros, el tercer golpe la desplaza bastante más, y te das cuenta de que la fuerza de este hombre es muy superior a la media. El cuarto golpe es espectacular, deshace la barricada lanzando la cama y la cómoda hacia un lado, y dejando pasar el cuerpo trajeado del hombre que había cargado con el hombro, pistola en mano.



Aprovechas el momento de descuido para lanzarte a por él. Sorprendido, no tiene tiempo de reaccionar. Tus garras se hunden en su piel y desgarran carne y hueso. La pistola sale disparada hacia un rincón, mientras el cuerpo del desconocido cae al suelo sobre un enorme charco de su propia sangre. Aún con vida, clava su mirada en tí mientras trtaa de decir algo, pero un chorro de sangre es lo único que brota de su boca. Apenas puede moverse.



La Fuerza, los nervios y la forma de actuar del individuo me sorprenden mientras exaltan aún más mis sentidos. Una vez que la puerta estalla y aparece el hombre no puedo evitar atacarlo, es mi intención primordial, es mi deseo, es la preservación de mí ser la que me mueve.



Sin medias palabras, ataco. Ahora que esta muerto lo disfruto.



Rápidamente avanzo hacia la puerta mientras miro en todas direcciones, esperando ver como aparece otro vecino o uno de estos inoportunos. Mi mente animal comienza a ganar fuerza, mientras que mi lado racional pregunta, ¿Quien seria aquel o aquellos hombres? pero eso no importa. Han venido a mi casa, me han atacado y no puedo tener piedad de ellos, asi que me agazapo frente a la entrada, tratando de cubrirme y esperando que aparezca el siguiente.



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Afilo los oídos a ver si se acerca otro, esperare a que haga el primer movimiento, si lo veo muy hostil lo ataco. Si mis sentidos me indican que no hay más peligros alrededor. Vuelvo a la normalidad, recojo ropas y demás cosas. Y adiós Cuba que te acabaste a empezar otra vida. ¿Crees que afecte mucho a mi pjs el hecho de pegarle fuego al edificio?
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MensajeTema: Re: Previamente en esta Cronica   Sáb 23 Feb 2008 - 21:02

De un potente y grácil salto, como el gato que eres, te plantas junto a la puerta de tu piso. La cerradura está reventada a balazos. Asomas tu rostro felino y agudizas el oído, pero no oyes nada en las escaleras del edificio. Sales al rellano, y asomas el rostro por el hueco de las escaleras, como hicieras poco antes. Ninguna bala te sale al encuentro, ni hay gente oculta entre las sombras, que ahora puedes ver nítidas y sin problemas, merced a la potente visión nocturna de tus ojos felinos.



Regresas al interior, convencido de que el hombre actuó solo, mientras regresas poco a poco a tu forma homínida. Tienes que recoger ropas y otros enseres, y tiene que ser rápido. Ese hombre posiblemente estaba de guardia, y actuó precipitadamente sin esperar refuerzos, pero seguro que los llamó antes de actuar. Y los vecinos han tenido que oir los disparos, no pasará mucho tiempo antes de que varias unidades de la Ertzaintza se personen en el lugar.



Ya te parece estar oyendo sirenas lejanas...



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Off: Tienes que decirme claramente qué te llevas de tu casa, pues no sabemos cuanto tardarás en poder volver...



Ya la situación parece mejorar. O ¿Tal vez Empeorara? me pregunto mas de una vez mientras que con presteza meto en un moral varias piezas de ropa interior y de ropa casual, busco los papeles que traduje, zapatos, utensilios de higiene personal y todo el dinero y cosa de valor que se puedan empeñar. De repente caigo en cuenta de como ha cambiado mi vida por estos fenómenos, como todo se puede ir al garete en un tris.





Luego de recoger todos mis enseres, salgo del lugar como alma que lleva el diablo. Acaricio la idea de quemar el sitio, pero no considero justo que algunos mueran por mi culpa, asi que no llevo a cabo tan vil acción, solo salgo en silencio y con presteza, tal vez debe ir a un cajero sacar todo el dinero y luego ir a un motel



Corres a abrir un armario y sacar una mochila donde guardar las cosas. Te vistes a toda prisa con algo de ropa casual y guardas algunas prendas más, junto con los documentos de tu amargura, dinero y cosas de valor que tenías a mano. Corres entonces hacia la puerta de tu casa y sales precipitadamente a las escaleras.



Te detienes súbitamente con el corazón en un puño, al oir los gritos de gente en el portal. Una sola palabra entre las varias que oyes te hace casi desfallecer. Ertzaintza. La policía ha llegado, están abajo, no tardarán en subir. Mierda, has tardado demasiado tiempo en preparar tus cosas, un tiempo que no tenías. Y la policía ha llegado. Miras escaleras abajo, están a punto de subir, una unidad policial, dos agentes. Puedes ver con facilidad sus jerseis rojos y las boinas de idéntico color. A tu espalda, tu piso con la puerta reventada. Hacia arriba, escaleras hasta el quinto piso, más la puerta de acceso a los camarotes y los ventanucos de acceso al tejado.



Opciones nada halagueñas ninguna de ellas.



La situación se pone fea a pasos agigantados y no puedo dejar de considerar todo. Me he tardado mucho y tengo a los policías encima. No me puedo dejar atrapar, si explico lo que paso aquí me meterán en la cárcel, y si me revelo como tal me meterán en un manicomio por que no me creerán nada. No me queda otra opción que subir a la sotea. Rápidamente avanzo a gran velocidad por las escaleras hacia arriba mientras maldigo a la suerte por ser tan cruel con mi persona.



Mientras voy hacia arriba planeo mi escape, cambiare de nuevo y usare mi fuerza para abrir las puertas, tratando de no hacer ruido. Una vez allá arriba saltare de tejado en tejado hasta que pueda llegar al piso y seguir corriendo a un lugar seguro. Aquella idea es pueril pero es mi única salvación. El momento es delicado y desesperado; y por lo tanto las medidas a tomar deben ser a aún más desesperadas.



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Cambio a mi segunda forma, la que viene despues del hominido (para la proxima te prometo que me aprender el nombre de todas, es que no quiero usar los nombres Garous XD No tienes que mirarme asi, y levantar el fuete) y Rompo esas puertas de ser necesario y salto de sotea en sotea hasta un lugar seguro. Si hay que usar Fuerza de Voluntad no dudes en usarla.





Corres, corres apresuradamente escleras arriba, ignorando el alto que te gritan los ertzainas, ignorando el cansancio entus piernas, ignorando el peligro de que tu ropa se desgarre cuando comienzas a aumentar de tamaño, fuerza y agilidad. Selene te ofrece sus nuevas fuerzas renovadas, que te sirven para dejar atrás a tus perseguidores.



Llegas a la quinta planta y subes unos pocos escalones más hasta la endeble puerta de los trasteros, en el ático del edificio. La derribas a tu paso, y sales al estrecho y bajo pasillo que da acceso a los trasteros, iluminado solo por los espaciados ventanucos de cristal sucio y madera corrodida.



Te acercas apresurado al más cercano, cerrado, rompes el cristal y te desprendes de la mochila. No podríais pasar ella y tu a la vez. La sacas por el hueco y luego sales tú. Las rojizas tejas comienzan a desprenderse bajo tus pies, sobre el tejado de dos vertientes. Resbalas un par de veces, antes de lograr un precario equlibrio que te permita alcanzar el punto álgido, donde con un pie en cada vertiente puedas ponerte en pie sin problemas y comprobar dónde te encuentras.



El edificio es de planta rectangular, y está pegado a otros dos edificio, uno en cada extremo. El que está a tu izquierda es una planta más bajo, también con tejado de dos vertientes, y cuenta con un patio interior lleno de tendederos moviles. Sin ventanas en el tejado. El que está a tu derecha es dos plantas mayor, y ascender solo podría ser posible si utilizaras una tubería que hay en un extremo como apoyo. El edificio da acceso a una iglesia y a las oficinas centrales de Correos, y su tejado es plano, posiblemente con una puerta de acceso.



Ves una mano salir por el ventanuco por donde saliste tú. La mano del ertzaintza da paso a su brazo y finalmente a su cabeza. Parece que va a salir. Y lleva un arma.



Tanta decisiones y tan poco tiempo, siento miedo, dolor, desesperación y no se que diantre hacer. Inhalo y Exhalo mientras pienso en las diferentes opciones, subir aquel sitio podría ser una buena idea, pero si el policía tiene un arma seré un blanco fácil, así que no me queda otra opción. Levantando una plegaria a los cielos salgo corriendo a toda velocidad hacia el edificio de forma rectangular que es un poco más abajo. No hay mucho de donde agarrarse salvo del instinto de preservación, correr, correr y correr a través de los techos para llegar a un lugar seguro.



En las décimas de segundo que tardas en decidir tu curso de acción, logras ver al ertzaina saliendo por el ventanuco, no sin problemas ni temor a caer del endeble tejado. Te apunta con su arma temblorosa y te da el alto en los dos idiomas de la Comunidad Autónoma del País Vasco, primero en euskera y después en español.



Pero tú no estás dispuesto a obedecer órdenes tan poco inteligentes. Te giras, dándole la espalda, y comienzas a correr con fuerza, sorteando los resbalones y tropezones sobre la superficie inclinada e irregular, evitando las tejas que se deslizan bajo tus pies, algunas de las cuales caen por el borde de tejado, sonando estrepitosamente a lo lejos al chocar contra el suelo y los coches aparcados.



El agente vuelve a darte el alto, esta vez aún con menos convicción. Tú por tu parte saltas al edificio anexo, algo más bajo, aterrizando sin más problemas de lo normal, asegurando tu posición con las cuatro extremidades antes de ponerte en pie y ponerte a correr de nuevo. Oyes el grito de una mujer de avanzada edad, que te ha visto a través de una ventana interior al otro extremo del estrecho patio. También llega a tus oídos el grito del ertzaina, esta vez no a ti, según parece. “Usted, alto, ¿Cómo cojones ha…?” La voz es acompañada por un grito desesperado, un alarido que se aleja de ti a gran velocidad, descendiendo del edificio hacia la calle, y terminando en un doloroso silencio al estallar cristales y metal.



Te giras, para ver con nerviosismo al hombre trajeado de negro caminando hacia ti con total confianza sobe el tejado, sin resbalar ni tropezar. Te sorprende ver que camina descalzo, y le identificas como aquel que, persiguiéndote en dirección al Corte Inglés cesó la persecución para vomitar en la acera. No parece ahora encontrarse en mucho mejor estado, completamente sudado y en un estado enrojecido aparentemente febril.



Un leve siseo es todo el aviso antes del inmenso dolor. Ni todo el cariño de Selene encarnada sería capaz de mitigar el latigazo que sufres en el hombro, un pinchazo que te atraviesa y que te hace caer sobre el suelo de tejas rojizas, sujetándote la zona herida. Te miras, incrédulo, ara ver que se trata de una herida de bala. Este hombre no te ha disparado, no lleva armas en las manos, de modo que… ¿Un francotirador?







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Off: Sufres tres niveles de daño letal.
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MensajeTema: Re: Previamente en esta Cronica   Sáb 23 Feb 2008 - 21:02

El dolor es demasiado grande, siento que todo se va al garete mientras aquel hombre se acerca a una gran velocidad hacia mi persona. No puedo evitar pensar ¿Qué se trae entre manos él y su grupo? ¿Qué será tan importante que requiere de un francotirador para capturar o acabar con un pobre y mediocre libre empresario como yo? No puedo salir aún del estupor, temo dar un paso, temo quedarme de pie allí en el medio de la nada y recibir un balazo. Temo que haga lo que haga me balearan. Sinceramente no se que hacer, la única cuestión que me queda es seguir corriendo.



De repente acaricio la idea de dejarme capturas ¿No seria acaso eso mejor que seguir huyendo? Comienzo a hilar la idea de dejarme capturar ya sí aprender más de sus secretos. Pero de repente caigo en cuenta de algo ¿y, si me dejo apresar y me matan? Diantres, no puedo dejar cabo sin atar, se que me quiere muerto, no puedo hacer nada más que correr. Pero ¿Cómo corro? Rápidamente miro mi entorno, la única forma de moverme con precisión y evitar que el francotirador me mate, con facilidad será buscar cobertura.



Sin dudarlo busco la cobertura y esperando que Selene me siga siendo favorable corro. Pero siento el pinchazo, como que soy gato muerto, a penas puedo moverme, aquella maldita herida. Acaricio una descabellada idea, ¿seria producente cambiar? Pienso durante unos segundos y luego decido que no. A riegos de caer muerto desangrado o desmayado en el piso por la herida, salgo corriendo, pero ¿A dónde? ¿Hacia donde? Pienso volver con Malboro, pero no tienen sentido, me deben estar esperando por allí, así que ir con Lola, tampoco es producente. Así que sin duarlo solo hay un lugar a donde esperan que no vaya o seguro esperan que si vaya, ire en sentido contrario, corriendo de nuevo con enconada fuerza e ignorando el dolor usando el deseo de vivir como analgésico.



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PD: Estoy asombrado Juancar, vaya que eres una mente malvada. Pues eso correr, correr, perderme entre la gente para cambiar y tal vez sanarme de forma natural.



Acorralado, sin salida, tan solo te queda correr. Te das cuenta de que va en contra de los postulados de tu Jamak, ya que Viejo Mandíbulas de Cepo detesta a los cobardes, pero ya llevas haciéndolo todo el día, y piensas continuar así. Si el gran espíritu te da la espalda por eso, que así sea.



No tienes demasiados lugares a donde ir, tan solo el camino por el que has llegado hasta aquí. De un salto, ignorando el dolor de la herida que lentamente comienza a regenerarse gracias a las bendiciones de Selene, comienzas tu carrera. Corres hacia el otro lado del tejado, rodeando el patio interior con la esperanza de que al hombre trajeado no le de tiempo a alcanzarte antes de ascender al otro tejado.



Tampoco ignoras la presencia del francotirador, cuyos disparos temes casi tanto como al hombre que tan cerca tienes. Sin embargo, durante tu carrera oyes un tremendo estruendo de cristales rotos en el edificio de en frente, donde calculas que debería estar el hombre que te disparó. Al girar la vista hacia allí, ves en una ventana alguien que estalla en llamas, y seguidamente un grito de mujer. No te da tiempo a ver más, pues la velocidad de tu carrera no te permite entretenerte. No puedes perder tiempo.



Llegas rápidamente a la pared que tienes que ascender para llegar al tejado el edificio adjunto. Te das cuenta de que acabas de pisar la compuerta que da acceso al inferior del edificio sobre el que te encuentras, una pequeña compuerta de madera ligeramente endeble, cuando un grito te detiene.



¡Alto! No te muevas, cabrón…



Detienes tu carrera, para ver que el hombre trajeado y descalzo está prácticamente a la par tuya, bien cerca y acercándose más, con un arma apuntándote. Su pistola te apunta al pecho, mientras sus ojos se fijan en los tuyos parpadeando. Parece estar sufriendo sudores fríos, y su aspecto es claramente febril. Pero no muestra el más mínimo temor hacia ti, lo que te llama poderosamente la atención. Te acabas de dar cuenta de que este hombre no se ve afectado por el Delirio.



Dánoslo. Rápido.





--------------------------------------------------------------------------------



Salud: 2 Niveles de Salud Letal (has regenerado 1)



Asombro es un termino que no alcanza para describir lo que siento, no había conocido hasta ahora a humano alguno que pudiese soportar el delirio. Ciento de dudas me embargan y realmente me gustaría discutir un rato con él. Pero la situación es apremiante, es una escena donde la vida y la muerte están en el juego. No me queda más opción que responderles.



¿Que desear?-le pregunto mientras espero que inicie una latosa disertación y me de tiempo de ir mejorándome-¿desear tiempo perdido?-agrego sin pestañear mientras una y otra vez comienzo a considerar la situación y a pensar en una posible arremetida. ¿Desear morir?-inquiero. -¿Desear morir?-aulló con fuerza.





¿Qué desear? ¿Desear tiempo perdido? ¿Desear morir? ¡¿Desear morir?!



Tus palabras regurgitadas con rabia desde lo más profundo de tu salvaje garganta parecen hacer dudar a hombre trajeado. No responde, y puedes ver las gotas del sudor que le recorre cayendo por su frente. Parece enfermo, febril, y cada vez más tembloroso. Aún así, su arma continúa apuntándote.



Sientes el dolor de tu herida remitiendo, merced a los dones con que Selene bendice a sus hijos. Comienzas a pensar en una reacción, aunque esperabas que fuera él quien te diera pie. Pero continúa sin responderte, llevándose una mano al oído derecho mientras su temblorosa arma continúa apuntándote con la izquierda. El gesto te hace presuponer que cuente con algún tipo de pingajillo e el oído, un sistema de comunicaciones con el que estar en contacto con sus compañeros ¿Quién es esta gente? ¿De donde han salido? Bien pareces un extra en una película de espionaje…



Finalmente, y sin pronunciar palabra, el hombre devuelve su mano a la pistola. Aún nervioso, no parece tener prisa por dispararte ni por hablar, aunque pronuncia unas palabras.



Danos lo que buscamos y no te pasará nada –No sabes por qué, pero no le crees- Solo queremos el diario. Dánoslo y olvidaremos todo este asunto…



--------------------------------------------------------------------------------



Salud: Un nivel de Salud letal.



La duda me abruma, pero al saber que realmente estan buscando algo que a mí también me interesa no puedo dejar que caiga en sus manos, tampoco puedo evitar llenarme de interrogantes con respecto al interés de estos idiotas. ¿Por que desean el diario? ¿Qué utilidad le pueden dar a esa información? ¿Que pasara si se los entrego? esta última pregunta se ha respondido por si misma, me darán muerte y entre los míos seré deshonrado. Así que no me queda otra opción que defender el diario.



-Recoger, papel de cadáver, si poder-le digo y rápidamente rugiendo y dando rienda suelta a la bestia interna que habita dentro de todo los hijos de Selene, arremeto contra el hombre, esperando que mis garras y mi mordida sean más rápido que su dedo en el gatillo y que los reflejos del temible francotirador



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PD: disculpa las tardanza he estado ocupado buscando Curro, con las vacaciones de mis amigos y familiares y con una tia a la que le estoy lanzado la jauria de Bastet a la que pertenezco. Realmente me siento avergonzado por tanta tardanza mi buen Juancar, no volvera a pasar
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MensajeTema: Re: Previamente en esta Cronica   Sáb 23 Feb 2008 - 21:02

Sabes que el arma te apunta directamente, pero calculas tus opciones. A pesar de no estar sucumbiendo aparentemente al delirio, la visión de un Bastet en su forma Crinos tiene al menos que ponerle nervioso. Al menos lo bastante para hacerle dudar. Y tú, aún herido, deberías ser lo bastante rápido para al menos evitar que el disparo sea tan certero como para anularte...



Mientras estos pensamientos cruzan tu mente en una exhalación, tu cuerpo reacciona de modo casi instintivo. Un resorte, un destello, una chispa, y te pones en movimiento sin apenas pensarlo. Tu salvaje naturaleza reocupa de todo. Te lanzas hacia delante, agachándote rápidamente en un movimiento salvaje de pura necesidad. Sientes una explosión, un dolor agudo en el oído, un pinchazo que te atraviesa el hombro como un hierro candente, el humo y el escozor en tu ojo derecho, la sangre brotando, las garras cruzando el aire y todo aquello que encuentren, y encuentran algo.



El impulso te hace saltar y tener que recomponer tu precario equilibrio para no caer resbalando por la cornisa del tejado. Te giras y compruebas que al desconocido de negro no le cuesta mantener el equilibrio, pegado como parece al suelo de tejas con una fuerza invisible. Sin embargo, ya no está armado y se sujeta la mano derecha con fuerza mientras la sangre brota de una fea herida a la altura del antebrazo. Te mira con un gesto de puro dolor, quizás miedo, y el pecho y la garganta haciendo espasmos semejantes a arcadas. La pistola descansa en el suelo, a su lado.



Y le estás dando la espalda al edificio desde donde te disparó el francotirador.





--------------------------------------------------------------------------------





P.D.: Habías logrado curar el nivel letal que te queda, pero has sufrido otros 2 niveles letales por el disparo.



P.D.2:No te disculpes por tardar si tienes motivos para ello. Hombre, si puedes avisar de que vas a tardar, mejor, pero si no qe le vamos a hacer. Todos tenemos una vida, jeje.





Písale la mano de una buena vez y has que caiga, me dice el deseo de supervivencia, pero el sentido común y el de la supervivencia me obligan a pensar en escapar.



-Otro día, tu morir-le digo mientras que tratando de ahorrar toda la energía que tengo, pero deseando escapar, me muevo con rapidez tratando de alejarme del rango de visión de francotirador que esta a mi espalda. Queda un camino libre hacia mi derecha, asi que debo correr hasta allá alejándome una vez más de mi hogar.



-----------------------------



Salto al tejado siguiente, si el francotirador me deja. Creo que si sigo de tejado en tejado me alejare lo suficiente. Si no me lanzo entre el espacio entre dos tejados, que seguro formara un callejón y allí me ocultare un rato.



Abandonas la batalla aprovechando el momento de debilidad de tu adversario. En otras circunstancias, quizás podrías haber aprovechado para darle el golpe de gracia, terminar con su existencia o lograr hacerle prisionero para sacarle la información acerca de todo lo que está sucediendo que tanto necesitas. Pero eso sería en otras circunstancias, si no danzaras por el tejado con la amenaza de un francotirador pendiendo sobre tu cabeza como una espada de Damocles.



Pero no, saltas a un lado y te alejas de la pelea, corriendo por el suelo inclinado de tejas sueltas en busca de una escapatoria. De un salto, te encaramas al primer tejado, aquel de cuya ventana saliste al exterior desde el desván de trasteros. Pasas junto al ventanuco, oyendo voces procedentes del interior del edificio. Seguro que la Ertzaintza continúa allí, aunque no se atrevan a salir al tejado. Continúas tu carrera, pues, hacia el siguiente tejado, al que te cuesta algo más subir. Pero eres un miembro de la Gran Familia, no un simple mono. Dificil es que una altura como esa te suponga un contratiempo. No serías digno de la milenaria herencia de tu tribu.



En el siguiente tejado, ves que te encuentras directamente ante la terraza de una vivienda aguardillada, con los amplios ventanales cerrados y las luces apagadas. Puede que esté vacía o que sus habitantes estén durmiendo. Más allá ves otra terraza, ésa con las luces encendidas aunque no puedas ver nítidamente el interior po culpa de unas gruesas cortinas, y más allá se termina el edificio. No ha un callejón de distancia respecto al siguiente tejado, sino una amplia calle con una carretera de dos carriles, distancia suficiente para disuadirte de intentar un salto imposible.







La Situacion se a resuelto de una forma decente, y ahora creo que puedo ver la luz al final del tunel. Se que el camino ha llegado al final y más allá hay una carretera, pero antes debo llegar a un sitio recomendable para descansar y despistar a los policias y a los bichos extraños que me siguen. Asi que guiado por toda la confianza del mundo me acerco a la casa totalmente oscura.



-Espero que no halla nadie en casa-me digo y ruego a Selene que asi sea. Asi pues sin dudarlos salto a ella, con la esperanza de colarme por la misma robar algo de ropa, comer, y ver si tienen un botiquin para curarme la heridas, tal vez tomarme unos cuantos analgesicos y luego salir de allí hacia la carretera para hacer auto-stop e ir a las afueras de la ciudad o volver con Lola, o por allí.



Acaricio la idea de robar algo de dinero que halla deajado en esa casa. De repente caigo en cuenta de que frente a la supervivencia las convenciones eticas y morales se van al cuerno.



Y ¿Si hay gente alli adentro? pues tratare de colarme con cuidado y si no ire a la siguiente casa y buscare un rincón donde descansar.







Te acercas a la terraza y de un grácil salto te plantas en medio del lugar, frente a las inmensas cristaleras que, cómo no, están cerradas a cal y canto. No será un problema abrirlo, pues el cristal no puede ser tan resistente como para evitar que lo rompas. Lo único que te preocupa es el ruido que puedes llegar a hacer al romperlo y, si hay gente en la casa, ponerlos bajo alerta.



Con sumo cuidado, utilizas una de tus garras para rayar el cristal a la altura e la manilla, donde estará el pestillo que evita su apertura. El rayado hace un chirriante sonido que te exaspera, más viendo lo que te ves obligado a tardar en ejecutar la maniobra. Finalmente, tu largo arañazo logra su objetivo. No es un trabajo tan fino como el realizado por un diamante, pero tu garra ha logrado rasgar un trozo de cristal lo bastante grande como para pasar tu mano a través del agujero y que puedas abrir.



Una vez dentro, lo primero que te llama la atención es el lujo y buen gusto de la decoración en el interior del piso. Ambiente minimalista y la evidente mano de un decorador profesional. “Gente con pasta”, es lo primero que piensas, y pasta es lo que pensabas buscar. Pero antes, brindar un poco de ayuda al poder regenerativo con que Selene bendijo a sus hijos: buscar algo de alcohol o agua oxigenada para eliminar las manchas de sangre y limpiar las heridas ya cerradas, y unos analgésicos que ayuden a despejar tu atormentada mente.



Tras asegurarte de que el piso está vacío, cosa que queda comprobado en pocos segundos al echar un vistazo a las dos habitaciones vacías, buscas el baño. Allí, el botiquín está bien a la vista, así que tomas todo lo que necesitas y te dispones a regresar al salón.



Al asomar al salón, la sangre se te hiela. Al fondo, tras las cortinas que tuviste que cruzar al traspasar el ventanal, ves una silueta recortada en las luces que llegan del exterior. Una silueta humana. Y porta una pistola.







--------------------------------------------------------------------------------



P.D.: La idea de abrir el cristal con las garras tenía que haber sido tuya. Eres tu el que tiene que decirme como hace las cosas tu personaje, no basta con decirme que lo hace con cuidado, hay que decir como. De lo contrario, eso se resentirá en la experiencia (y si no dejas claro como lo hace, te puedes encontrar con que lo hace de un modo con el que no estás de acuerdo).
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MensajeTema: Re: Previamente en esta Cronica   Sáb 23 Feb 2008 - 21:03

Ya con algo más de calma logro hacerme con algo de medicina y asistir a mis poderes; estoy agradecido que en aquella situación la suerte hallá sido propicia. Así pues a medida que vuelvo a la sala de estar me encuentro con una sorpresa mi amigo armado me ha seguido hasta aquí.



Lleno de temor me agacho y me cubró con la sombras, como todo buen cazador, debo esperar que mi presa haga el primer movimiento.



-El arte de la guerra se basa en el engaño-me digo a mi mismo asi quedo en calma esperando que el primer paso lo de él, la situación en esta casa esta a mi favor asi que si me agrede, me lanzare contra su persona, tratare de inmovilizarlo y luego sacarle toda la informacion que sea necesaria, realmente esta es la oportunidad para hacer lo mejor que un bastet sabe llevcar a cabo: Conseguir información.



---------------------

PD: No volverá a pasar, pero déjame decirte que los métodos que pensaba utilizar el día que escribí eso distaban mucho de ser tan sutiles como romper el cristal con las uñas



Podías haber acabado con él cuando tuviste ocasión, pero el temor al francotirador te hizo posponerlo. Ahora te replanteas la situación, pues los factores han cambiado. Ahora él viene a tu terreno, él se adentrará en la oscuridad que te es afín. Él ratón paseará entre las zarpas del gato.



Dejas todo lo que llevas contigo en una mesa cercana, y cruzas el salón a grandes zancadas. Tu superior tamaño y forma semi felina ayuda en el proceso, además de silenciar tus pasos. De un grácil salto, te plantas tras el sofá, justo entre ese mueble y las cortinas, sin tocarlas, al lado del lugar por donde entraste. Presupones que él entrará por el mismo sitio.



Efectivamente, pronto la silueta recortada en la cortina se dirige hacia allí, con precaución. Lo primero en entrar es el cañón de la pistola, seguido por la mano que la empuña y el brazo. Lo demás vendrá después, así que te agachas y esperas agazapado y sumido en las sombras. Tu negra piel es tu aliada más fiel en este momento.



El resto del cuerpo va entando poco a poco en el salón, con la pistola cambiando de dirección cada poco tiempo. Primero apunta a la puerta de la habitación, luego al pasillo, vuelve a la puerta… Pero ha olvidado su retaguardia, donde te encuentras ahora. De un rápido salto te abalanzas sobre él, con un golpe brutal, una sacudida, todo tu peso sobre su espalda, las zarpas en sus brazos, caéis, tus mandíbulas rodean su cuello, la pistola sale disparada hacia algún rincón, tu peso le aplasta…



Ya es tuyo.



Tumbado boca abajo sobre la alfombra del salón, tu presa tiembla. Ha caído en las garras el depredador. Ahora, aplastándole y con las garras sujetando sus brazos y las mandíbulas amenazando su cuello, es hora de sacar de él lo que tanto te interesa.





--------------------------------------------------------------------------------



Tienes que dejar claro que tipo de información quieres sacarle. Cuanto más claro seas, mas posibilidades de éxito tendrás.

Tu lenguaje humano en esta forma se limitará a una o dos palabras sueltas. Ya en el otro turno en que hablaste dijiste demasiado, o al menos demasiado claro. Expresar cualquier otra cosa requerirá el gasto de 1 punto de Gnosis.



Sometido gracias a mis cualidades superiores el hombre que me ha perseguido todo el día se halla a mi merced. En este instante surgen un sin de preguntas que no se como canalizar y por experiencia propia se que no podré hacerlo con facilidad en esta forma. Así pues acaricio la idea de cambiar de forma, pero hacerlo me dejara vulnerable, así que decido darle un buen golpe a este hombre para noquearlo.



Una vez inconsciente lo atare con cualquier cosa que encuentre por aquí, ya sea el cable de algún electrodoméstico o los pedazos de telas que usen para atar las cortinas de esta casa, luego usaré algo de alcohol o cloro para hacerlo volver en si y luego interrogarlo.



Me pongo a golpearle y luego en camino a preparar lo que deseo hacer.



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PD: bien esto es lo que deseo hacer. Lo golpeare hasta dejarlo inconsiente y luego rasgare las cortinas o algún cable del electrodoméstico más cercano, el del televisor de plasma servirá, y luego lo atare a una silla y cambiare a una forma más comoda o vuelva a ser homínido en su totalidad.



Una vez atado y yo mutado lo despertaré y realizaré las siguientes interrogantes



-¿Qué clase de criatura eres tú que puedes tolerar mi presencia?

-¿Para quien trabajas? ¿Por que me persiguen? ¿Para que desean el diario? ¿Donde se encuentran los dominios de tu señor/a?



Si se niega a responder o se pone evasivo, entonces le dare unas cuantas bofetadas y golpes para que me explique todo. Si la situación se pone fea o despues de que le saque la información necesaria, y me cure, me ire de la casa y lo dejare allí amarrado para que lo culpe de allanamiento de morada



(ESto es todo lo que se me ocurre por ahora)





Tu golpe noquea completamente al mono, hasta hacerte temer que el daño sea irreparable. Un prisionero muerto no suelta información. Afortunadamente, al comprobarlo ver que respira y tiene pulso, todo con la normalidad que te puede parecer sin ser médico.



Los cordones de adorno que sujetan las cortinas son un lazo adecuado para sujetar sus muñecas a los reposa brazos de una silla del comedor, donde le sientas. Con algo de cinta aislante reencuentras en un cajón del mueble logras sujetar sus tobillos a las patas de la misma silla. Mientras esperas a que despierte y preparas algo con lo que obligarle por si se retrasa, tu cuerpo va adoptando paulatinamente una forma más cómoda y cercana al mundo de los monos. No te es difícil encontrar algo de ropa en el armario empotrado de la habitación, que parece demostrar que en el piso vive una pareja.



Te sientas ya vestido y con una forma que sea capaz de entender, frente a tu prisionero. No deja de ser curioso, incluso gracioso ahora que lo piensas, que el cazador esté ahora en manos de su presa. Es lo que sucede cuando la presa está mal elegida.



El prisionero comienza a despertar. Un guantazo le ayuda a despabilar y le asegura la precaria situación en que se encuentra.



¿Qué clase de criatura eres tú que puedes tolerar mi presencia?

¿Tolerar? ¿Por qué no habría de tolerar tu presencia? –Algo extraño ves en los ojos del prisionero, un brote de indignación, de rabia, que se sobrepone al miedo- ¡¡Tú eres la criatura, tu eres el monstruo, no yo!! ¡¡Yo soy humano!!



Otro golpe le indica que gritar no será bueno para su salud. El dolor amedrenta su conducta, pero el odio y la rabia en sus ojos se acentúa.



¿Para quien trabajas? ¿Por que me persiguen? ¿Para que desean el diario? ¿Donde se encuentran los dominios de tu señor/a?

Te perseguimos porque tienes el diario, no puedo decirte más. No se ni tengo por qué saber para que lo quieren, es asunto suyo. Yo solo hago mi trabajo, cobro, me gasto el dinero, y vuelvo a trabajar. Eso es todo. Sin preguntas. Y no voy a decirte para quien trabajo, pero si tienes huevos puedes ir a donde me reclutaron, listo. No tendrás cojones para hacerlo, porque morirás antes de poner un pie allí. Otros mucho más fuertes y numerosos lo han intentado antes que tú. Ninguna bestia puede poner un pie en Petronor sin que…



Piii… piii… piii…



Un extraño pitido comienza a sonar, como un teléfono móvil que se queda sin batería, como un reloj, como una… cuenta atrás… Y el prisionero comienza a chillar presa del pánico, pues el sonido sale de su propio cuerpo.







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Decide tu el tipo de ropa que quieres ponerte, hay un poco de todo.
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MensajeTema: Re: Previamente en esta Cronica   Sáb 23 Feb 2008 - 21:03



Las respuestas que he conseguido me han satisfecho en cierta forma, tambien estoy realmente complacido por haber podido abofetar a este tipo que me estuvo acorralando todo el dia. Medito durante un rato sus respuestas hasta que escucho el insistente pitido. Me reviso y veo que no proviene de mi movil, tampoco es el del tipo.



Los gritos de terror de mi enemigo me advierten claramente que la cuestión va a pasar de mal a peor.





-Bendita sea Selene-digo-¿Acaso ese pitido es tu versión del diente de cianuro? ¿Dime donde coño te contrataron, pues yo si tengo los cojones, a este monstruo lo que le sobran son cojones-le pregunto mientras que tratando de ocultar el terror retrocedo un poco.



------------------



Me visto con ropas sencillas, tal vez unos vaqueros (Aqui los llamamos Blue jeans) y una camisa comoda y unos zapatos tenis paras correr bien, si puedo aprovicionarme con mas dogras y algo de comida antes de salir pues todo muy bien.



A nuestro amigo, si puedo sacarle la informacion del luegar ire alla con cuidado, si no pues ire con Malboro a ver si sabe algo de Petronor. Saldre por



Bendita sea Selene ¿Acaso ese pitido es tu versión del diente de cianuro? ¿Dime donde coño te contrataron, pues yo si tengo los cojones, a este monstruo lo que le sobran son cojones?



Tus palabras ni siquiera parecen ser escuchadas. El secuestrado ha entrado ya en un estado de histeria total, sus gritos estarán ya alertando a todos los vecinos, gritos ininteligibles, guturales, desesperados, fruto de lo que sospechas puede tratarse de su muerte inminente. Das un par de pasos hacia atrás, nervioso, mientras los gritos del hombre que se debate con rabia tratando inútilmente de liberar sus ataduras se vuelven palabras inconexas llenas de rabia y dolor. Identificas algunas palabras sueltas, como “Witchman”, “Petronor”, “bomba”, “cerebro”, misión”… Y es precisamente la palabra “bomba” la que te hace dar dos nuevos pasos titubeantes, especialmente al notar que los pitidos se hacen más agudos y seguidos…



Y de repente, en una sacudida, sus ojos se vuelven rojos como la sangre, su garganta silencia, su cuerpo se detiene, y los pitidos cesan. Lo siguiente que ves es sangre, huesos, carne, escombros, metralla, fuego, dolor, ingravidez, dolor, impotencia, dolor, inconsciencia… y la más negra oscuridad.





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Off: Efectivamente, te ha explotado una bomba en las narices. La próxima vez que oigas un pi… pi… pi… seguro que sales corriendo, jaja. Quedas inconsciente y con esto termina para ti el día 3. En los próximos días te pasaré tu Experiencia y Renombre, y mandaré el turno de apertura del siguiente día una vez que todo el mundo haya terminado el día 3 (mientras tanto, estarás en el grupo de los que DEBO con un asterisco de que dependes de otros). Sabrás tu estado de salud cuando despiertes (te dejo con la duda, que malo soy, muahahaha…), solo te adelanto que no has muerto (si hubieras muerto te lo diría ya, ¿para que postergar la agonía? jeje)



Daniel Dia4 Escena1 (Despertar doloroso)





La niebla de tu mente comienza a disiparse, mientras la luz del día quema tus ojos aún dormidos. Son tan solo unos tenues rayos filtrados a través del cristal sucio de una pequeña ventana, pero suficiente para obligarte a despertar muy a tu pesar.



Lo primero que ves es una piel de cebra. Una auténtica horterada, sobre todo como decoración del respaldo de un sofá, que es donde al parecer te encuentras. Al menos sabes que no es tu casa. De hecho, te haces una ligera idea de a quien puede pertenecer. Haces un amago de tratar de incorporarte, pero no lo logras. Un espasmo de dolor te sacude medio cuerpo. Mientras te dejas caer de nuevo, desistiendo de intentarlo de nuevo, opinas que es bastante más que medio cuerpo. Quizás el cuerpo entero. Es un dolor lacerante, intenso, que recorre tu piel y te hace arder por dentro. Sientes el sudor tratando de abrirse paso a través de una piel que no es ya capaz de transpirar correctamente, y recuerdas las últimas imágenes de la noche anterior, justo antes de perder el sentido. Una explosión. Fuego por doquier. Y aquí estás, con todo el cuerpo quemado.



Un movimiento frente a ti, una silueta que oscila levemente, te indica que no estás solo. La primera persona en la que piensas es en Lola. Supones que una habitación como ésta tiene que pertenecer a la vampiresa, pero pronto reparas en los rayos solares que iluminan el lugar. No puede ser ella. No obstante, si es una silueta femenina. Delgada, con cintura de avispa y caderas marcadas, bien proporcionada y nada baja, y larga melena enmarcando su rostro. Está de espaldas a ti, pero pronto se gira y te mira con el rostro en sombras, por lo que te es imposible calibrarla.



Veo que Lola tenía razón contigo, eres toda una caja de sorpresas.





La desconocida da un par de pasos hacia la luz. Puedes ver unos pantalones vaqueros negros de cintura baja, con un cinturón consistente en una fina cadenita plateada. Sobre él, un vientre plano y tremendamente sexy que se mueve al compás de las caderas en un movimiento sensual que te lleva a fijarte un poco más arriba, en un top blanco ajustado de tirantes demasiado corto que no deja a la imaginación unos bien proporcionados y redondeados pechos. La mujer lleva un tatuaje en el brazo derecho, unos símbolos orientales, y un colgante al cuello en forma de una pieza metálica atada a un cordón de cuero. Puedes ver finalmente que la melena es lisa y rubia, y que el rostro que enmarca es sensual y agradable, una mujer atractiva y sexy que te mira con escasa emoción.



Cualquier humano hubiera muerto en una explosión así. Y si no, lo hubiera hecho después, con tales quemaduras. Tú, en cambio, vas mejorando poco a poco. Eso demuestra que no eres un simple humano, sino… algo más.

Mi nombre es Cristina Montero, aunque los míos me llaman Veloz como el Rayo. Me parece que estás metido en un pequeño lío. Un gran lío, me atrevo a decir. Y créeme, te resultará difícil salir de él tu solo… a tenor de cómo fue la última vez.



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Salud: Tullido (-5) Agravadas

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MensajeTema: Re: Previamente en esta Cronica   Sáb 23 Feb 2008 - 21:05



Vuelvo en mi lleno de dolor, al ver aquella joven siento mas dolor aun, en condiciones normales habria hecho un comentario o pensado en un piropo, pero realmente en aquel momento no tenia animos para nada más, mi cuerpo me dolia como solo.... Dioses que dolia. trate de articular una palabra luego de haberme dado cuenta que no podia moverme.



-Buenos dias o tardes-digo-Tienes algo para calmar el dolor? pregunto pasando por alto los otros convencionalismos, luego agrego-Lola es realmente un alma de dios, esas mujer vale lo que pesa en platino.-Sonrio, esperando no verme tan mal y luego agrego-Me llamo Daniel, y los mios me llaman Daniel, es un placer conocerla señorita Cristina, por cierto ¿A que te refieres con los tuyos? -hago una pausa y agrego-Espero que lo que me ocurre no te cause molestia alguna-Toso un poco, y luego trato de ser un poco más agradecido-De antemanos os doy la gracia- le digo-en cuanto a mi capacidad de sanar, viene del hecho de hacerle caso a mi madre cuando me decia que me comiese todas las espinacas del plato.- Supiro y agrego- Uno nunca sabe cuando el consejo de tu madre te salvara la vida, digame jovencita, ¿Como llegue aqui y que es usted de mi ahora recontraapreciada Lola?







-------------------

Perdon por la tardanza









La mujer sonríe, aunque sientes un halo de desprecio en su mirada, casi odio, como una furia contenida ante tus palabras. Aún así, mantiene cierta serenidad.



Llegaste aquí… jovencito, –La alusión al modo en que la has tratado como alguien menor que tú es clara. Parece que no le ha agradado tu comentario- porque Lola te encontró, y te trajo. Solo Dios sabe por qué alguien como ella arriesgaría su vida por alguien como tú. Pero los caprichos de Lola son algo que ya no me preocupa.

Puedes, Daniel, callarte tus secretos si quieres. Pero ni a mi ni a los míos leerías mentirnos. Y mucho menos insultarnos con bromas y chanzas. ¿Sabes por qué?



Desde tu incómoda postura, te cuesta verlo con claridad. El dolor te impide moverte correctamente, e incluso te ves incapaz de reaccionar pese a la desesperación. La mujer se gira hacia ti con velocidad violenta y salvaje, su figura curvilínea se convierte en una enorme silueta creciente en apenas segundos, veloz, una sombra que en un parpadeo te asalta y se abalanza sobre tu indefenso cuerpo, sin que logres reaccionar. Una sacudida de dolor recorre tus brazos, con un gran peso aplastándolos a la altura de los hombros, mientras todo se hace oscuridad, oscuridad cubierta de una capa de pelaje oscuro que se contonea. Y los colmillos. Esos enormes colmillos. Una inmensa boca llena de ellos, mostrándote una muerte cierta y brutal. La boca se abre, dejando caer un fino hilo de saliva caliente mientras una voz gutural de difícil comprensión se abre paso por su garganta.



¿Calmar el dolor? ¡Estás vivo porque así lo he querido, porque yo te he sanado cuando estabas al borde de la muerte! ¡¡No me insultes más, hombre bestia, hace horas que he olido en ti el aroma de los hijos de Selene!! No me importa quién o que eres, pero vas a decirme lo que sabes de eso tipos, antes de que reduzcan la ciudad y “el tratado” a cenizas…









Definitivamente estoy de mal en peor, alcanzo a pensar cuando veo aquella mujer volverse un monstruo frente a mí. Había presentido por la forma en la cual habia hablado al principio que tal vez se trataba de un sarnoso garou, pero ahora que la veia asi no podía precisar. A mi mente vinieron imágenes y cuento sobre los Asuras, pero el pánico que sentía apenas me permitía procesar aquello que me esta preguntando



-Bueno, la cuestión es la siguiente: es que no se nada sobre esos tipos que me seguian, te lo juro, cuando logre interrogar al pirao ese, el tio exploto como una palomita de maíz. Realmente no se a que pacto te refieres, pero si me pones al dia podre serte de mas utilidad-finalizo y volteo el rostro mientras cierro los ojos con fuerzas esperando el momento en el cual aquella horrible mujer destrocé mi garganta, mentalmente elevo una plegaria a Selene y a mis ancestro para que protejan mi alma en el transito que ha de sufrir.


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MensajeTema: Re: Previamente en esta Cronica   Sáb 23 Feb 2008 - 21:05

No responde inmediatamente, sino que prolonga tu agónica espera del definitivo camino hacia Selene. Puedes oír, con tus ojos fuertemente cerrados, cómo su hocico te husmea levemente. Y cuando parece que está a punto de descargar la dentellada final… se retira.



Liberado de la presión de su inmensa mole sobre tu cuerpo respiras al fin profundamente. La criatura se aposta ante ti, a no más de dos pasos de distancia, mirándote. Aún al estar su cuerpo recortado por las luces y sombras de la habitación, convertid en prácticamente una silueta, puedes visualizarlo al fin en su conjunto. Tendrá no menos de dos metros de altura, quizás dos metros y medio. Su cabeza paree similar a la de un lobo y sus dientes y garras son inmensos y brillan con el fulgor de su afilado potencial. Los brazos son desproporcionadamente largos, simiescos, y le permitirían perfectamente moverse a dos o cuatro patas. Un rabo cánido asoma a su espalda, y probablemente le ayude a mantener el equilibrio. Las ropas que la mujer llevaba puestas instantes antes, están ahora adaptadas como mallas al nuevo tamaño y forma del cuerpo. No has visto muchos en tu vida, y los tuyos siempre te aconsejarán mantenerte alejado de ellos, pero estás casi convencido de que sí se trata de un hombre-lobo. Una mujer-loba, para ser exactos.



Tarda unos instantes en regresar a su forma homínida. La transformación te resulta intrigante, pues sabes que no son muchos los que, entre tu Tribu, han visto cambiar a un Garou y vivido para contarlo. En lo que te parece un parpadeo, tienes ante ti a la sensual chica rubia que te observaba mientras permanecías inconsciente. Su gesto es más duro que antes, pero sientes que se va reblandeciendo a medida que comienza a hablar.



El “Tratado” es lo que mantiene todo como está, en paz. Es una alianza entre el Clan de la Estrella del Norte y el Principado de Bilbao, un pacto de no agresión. –Te suenan los conceptos, aunque no demasiado. Un Principado es una unidad de gobierno de los vampiros, o algo así, que suele referirse a una ciudad concreta gobernada por un solo vampiro, el Príncipe. Un Clan es entre los Hombres Lobo una unidad social, un grupo de Hombres Lobo unidos para proteger un Túmulo. Es divertido, eliminada la tensión del momento, pensar en el modo en que has descubierto que existe un Túmulo en Bilbao- El territorio de la comarca está dividido: nosotros no nos inmiscuimos en su parte, y ellos hacen lo propio en nuestro territorio.

El “Tratado” nació hace algunos años, cuando yo aún era una Cachorro. Luchábamos contra vampiros de dos facciones, que a su vez luchaban entre sí, y contra eventuales fuerzas del Wyrm ¿Sabes lo que es el Wyrm, verdad? –Asientes, titubeante, recordando ese nombre como el que algunos usan para referirse al Deshacedor- Bien, pues la cosa empezó a torcerse. Varias manadas desaparecieron sin dejar rastro, y el Clan quedó bajo mínimos para proteger nuestro Túmulo. Al mismo tiempo, comenzaron a aparecer por toda la ciudad un montón de hombres con pinta de agentes gubernamentales. Removían cielo y tierra, buscando solo Gaia sabe que. Descubrimos lo que eran, pero no eramos suficientes para detenerles…

Y nuestro líder, “Plata en los Colmillos”, encontró la solución. No sabemos cómo, estableció una alianza con una de las facciones vampíricas, aquellos que parecían más propensos a dominar el mal de su interior. A regañadientes, colaboramos, luchamos codo con codo, y expulsamos a los extraños de la comarca. Después hicimos lo mismo con la otra facción de vampiros, seres salvajes que hacía a los primeros parecer hermanitas de la caridad. Y finalmente, establecimos el “Tratado”.

Estoy aquí extraoficialmente, saltándome el “Tratado” porque Lola, a quien conocí en aquella época, me dijo que era importante. Y lo es. Aquellos a los que expulsamos han vuelto. Y no se detendrán ante nada para conseguir lo que buscan.

Algo que tú tienes. O a ti mismo.



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Mientras escucho con calma la explicación de la joven comienzo a sacar diferentes conclusiones, que son muy obvias y veo que quienes me perseguían son los mismo que alude esta mujer y que lo que estan buscando es el diario. Surgen en mi mente una duda, ¿Debo decirle la verdad a esta mujer? o por el contrario ¿Debo mantener mi secretos como estan? pienso una vez más y recuerdo que mi sagrada misión es la de buscar información asi que decidó preguntarle un poco más antes de proceder a develar algo. Mi mente me previene de hacer chanzas con esta temperamental mujer. De repente caigó en cuenta, que no conozco a una tia normal, atraeré a todas las locas, tendre un aura que.... ah que sandeces estoy pensando.



-Bueno, yo recibí hace poco un material para traducir de parte de un conocido, pero aún no lo he visto,- le digo con calma-creó que estos tipos se han equivocado, por que realmente no tengo nada, sabes soy un simple vendedor de Tebeos, comics y cosas de ñoños, así que supongo que entre ellos debe estar lo que buscan, tal vez en realidad "El Sandman" de Neil Gaiman tenga escrito entre lineas, los parráfos más importantes del necronomicon ¿Será eso lo que buscan?-no puedo evitar hacer una de las mias, y muy tarde caigo en cuenta de la advertencia que se me hizo aún asi prosigo- Dime, ¿qué cualidades caracterizaban a estos enemigos vuestros que ahora me persiguen? ¿Podian caminar por tejas descalzos sin caerse, soportar el delirio que causa tu pueblo y los poderes de las sanguijuelas? ¿Estaran poseidos por el Deshacedor o por fantasmas?





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Tu comentario acerca de la posibilidad de que los comics que vendes oculten algo valioso hace sonreir a la mujer. Es una sonrisa hermosa que realza la belleza de Cristina, pero con un deje despectivo y falto de paciencia. Sin embargo, has percibido un brillo especial en sus ojos al nombrar el material que debías traducir. No dice nada, en cualquier caso, y te sigue observando con gesto serio.



Cuando le preguntas por las características de esos seres, no parecen sorprenderle los ejemplos que le expones. Su mirada parece perdida y notas como su mano se toca instintivamente el hombro izquierdo, en un gesto que no logras identificar. Pero tus últimas palabras parecen sacarla de sus ensoñaciones.



El Deshacedor… -Las palabras brotan de su boca como un pensamiento. Te das cuenta de que puedes haber cometido un pequeño error. Los lobos no llaman así al que tú conoces como el Deshacedor. Ellos lo laman el Wyrm. Solo los Bastet lo llamáis así. Pero ¿Puede un lobo conocer de vuestra cultura? ¿Puede esa palabra indicarle tu naturaleza, o ser una pista que ella pueda investigar más adelante?



Te quedas con la duda de momento, pues tampoco ella parece decidida a indagar mucho más. Al contrario, parece querer responder a tu pregunta.



Las características de que hablas son poca cosa, juegos de niños comparado con lo que son capaces de hacer. Sirven a un Mal Primigenio, y sus poderes son tan variados como formas toma el mismo mal. Ni siquiera sabemos cuantos son, y tantas posibilidades hay de que sean un pequeño grupo como de que sean Legión.



Te lo dice con aparente franqueza, con una mirada que, en tan hermoso rostro, hace que envidies a quien tenga la suerte de ser objeto de sus preocupaciones.



Supongo que ese material que tienes para traducir no lo llevas encima. Deberías encontrarlo y ponerlo a buen recaudo. En esos textos estará seguramente la explicación a todo lo que está sucediendo, y quizás un modo de escapar de ello. Quizás con un buen motivo los míos puedan protegerte, pero hasta entonces tengo las manos atadas.

Cristina se dirige hasta la puerta, la abre y, desde el quicio, te dedica una triste sonrisa de despedida.

Buena suerte.



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OFF: Ése es el último turno de Daniel que publico en este foro. Comienza oficialmente el éxodo al nuevo foro, y con el fin de esta escena trasladamos los turnos allí. En cuanto respondas este turno el siguiente irá en el subforo correspondiente del nuevo foro.

OFF2: A fin de no perder la información sobre la partida que tenemos en el foro antiguo, propongo que vosotros mismos trasladéis las escenas que hemos jugado hasta el momento al foro nuevo. No es necesario pasarlos post a post, se puede hacer recopilando todo lo jugado en una escena y publicándolo en un solo post. Eso si, cada escena por separado. Estoy dispuesto a recompensar el esfuerzo con px (aún no se cuanto).



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las palabras expresadas por Cristina con respecto a los bichos con los cuales me he enfrentado me hacen sentir el hombre más suertudo del universo. Si aquellas cosas con solo mencionarlas trastocan la naturaleza de una mujer como ella, sinceramente el haber sobrevivido a un encuentro con eso monstruos entonces fue cuestión de la intervención de una fuerza superior. Durante unos segundos caviló lo que ella a dicho y no puedo dejar de silbar a pesar de que me duele algo.



-Vaya entonces soy el tarado más suertudo del mundo, si pude sobrevivir un asalto con estos tipos- digo en voz alta, mientras trato de recordar donde deje el material que tenia que traducir, si no me falla la memoria a lo he dejado en mi casa, pero volver solo allá seria un suicidio, y enviar a alguien seria en extremo contraproducente, la cuestión más sencilla seria ir apoyado por la gente de Cristina-Mi apreciada Cristina, si tu gentye no hace muchas preguntas, estoy dispuesto a compartir lo que saben, así que si pueden darme una escolta podriamos ir al lugar donde se encuentran los pa.... el material que creo que estos tipos quieres.- Le digo y luego agrego-Gracias, y espero volverte a ver en mejores condiciones, queria, tal vez compartiendo alguna comida o una velada, para pagarte lo que has ehco hoy por mi.-Una vez que la mujer lobo se aleja comienzo a sopezar los pro y los contra, y antes que todo me concentro en descansar para recuperar mi salud





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Off I : Bueno yo puedo pasarlo, no tengo lio aunque como ahora estoy estudiando para ver si entró en la universidad, tardaré un poco, pero podre hacerlo, tengo que echar manos tambien de los que tengo en formato Words, o eso lo dejamos asi??



OFF II: Bueno, si Daniel sabe que nadie más va a venir a importunarlo, tratara de transformarse en felino, para poder acelerar la regeneración propia de su raza, mientras escribo esto, no recuerdo mucho de como se hace, pero si hay que gastar gnosis pues lo hare, espero aque aun me quede.
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